Nuevas cifras de la diáspora

Aunque lejos, la diáspora mantiene el cordón umbilical en su patria lejana y el compromiso afectivo con la tierra que los vio nacer.

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El Index (Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior), presentó su más reciente registro sociodemográfico de la diáspora, los dominicanos residentes en el extranjero, y según informa, está elaborado con criterios estadísticos que incluyen variables como lugar de nacimiento, nacionalidad, ascendencia o el origen familiar.

Es la quinta entrega de su tipo, con la actualización de que hasta mayo de este año la cantidad de dominicanos en el exterior es de 3,030,647, un 53.5 por ciento de mujeres (1,591,489), y los hombres totalizan 1,384,846; el 46.5%. La diferencia con la cuarta entrega de 155,923 personas podría expresar la incorporación, por primera vez al estudio, de datos correspondientes a Asia, África y Oceanía.

Una aclaración por consignar es que se trata de una estimación construida con estadísticas oficiales recientes.

No es de sorprender que la mayoría se encuentre en Estados Unidos, 2,572,796 y los restantes distribuidos en Europa (298,234), España a la cabeza (207,135), Italia (30,200), Países Bajos (18,465), Francia (11,520). Se enumera también en orden de cantidad de dominicanos establecidos Chile (22,836), Canadá (22,125), Venezuela (11,399) y México (10,539.

Son dominicanos de entre 0 y 34 años el 52.9% del total, y el 27.6% entre 35 a 44. Solo en Estados Unidos la población potencialmente productiva es del 61.3%, algo que permite conjeturar el enorme aporte que harían en su país de origen.

Pero se entiende; es un simple ejemplo, pues precisamente la razón principal por la que tantos dominicanos emigran es en procura de una vida mejor, y de la posibilidad de romper el círculo de pobreza que se extiende por generaciones en las zonas más desprotegidas y sectores vulnerables.

El registro dice “Dominicanos y Dominicanas Residentes en el Exterior”, pero es solo una manera de identificarlos, porque mantienen el cordón umbilical en su patria lejana, y el compromiso afectivo con la tierra que los vio nacer.

En otras tierras obligados por las circunstancias, pero su pueblo jamás sale de ellos, por eso no escatiman sacrificios para regresar al terruño aunque solo sea por unos días, con el ansia de que algún día puedan permanecer definitivamente con los suyos.

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