Los ovnis, acrónimo de objeto volador no identificado, un mito para la mayoría y objeto de las más variadas teorías conspiranoicas, forman parte de un folklore moderno cuyo origen se remonta a cuando el piloto civil Kenneth Arnold reportó al periódico Eastern Oregonian de Pendleton, en el estado de Oregon, EE.UU., haber visto nueve navíos que se desplazaban a una velocidad imposible para los aviones de esa época.
Viene a cuento porque el 2 de julio está instituido como el Día Mundial de los Ovnis por la World UFO Day Organization, que reclama transparentar acerca de los objetos voladores no identificados y determinar si estamos solos en el universo.
Y tiene el tema mucha actualidad este año porque en febrero pasado el presidente Donald Trump ordenó desclasificar los documentos relacionados con fenómenos aéreos no identificados, que anunció en su red social Truth, para supuestamente transparentar información “compleja pero importante” aunque él mismo dice desconocer si los extraterrestres son reales.
La medida originó un debate con el expresidente Obama, que afirmó en un podcast sobre los alienígenas: “Son reales, pero yo no los he visto”, lo que motivó una crítica pública de Trump que lo acusa de cometer un “grave error” por revelar supuestos archivos clasificados.
Posteriormente Obama aclaró que en su mandato no vio pruebas de contactos con visitantes estelares ni de que existieran supuestas instalaciones subterráneas, salvo que hubiese una conspiración para ocultarle información al presidente.
La diferencia entre ambos es que mientras Trump mantiene una visión escéptica, Obama, basado en remotas probabilidades por la vastedad del universo, da a entender que tal vez existan los extraterrestres, aunque nunca lo afirmó abiertamente.
Mientras tanto, miles o quizá millones alrededor del mundo no desisten de su creencia, y el debate sobre los objetos voladores no identificados nunca decae, convertidos en un recurso hasta turístico.
Y aunque las informaciones sobre fenómenos aéreos anómalos se hacen públicas, los ovnis, también conocidos como platillos voladores, y los extraterrestres, permanecen sin respuestas como parte de los misterios que guarda el cosmos y que la humanidad apenas empieza a desentrañar.
