Ni siquiera quienes le acompañaron este domingo hasta el balcón en la misa del Angelus esperaban el anuncio que los dejó boquiabiertos, y también a los miles de fieles que acampaban en la plaza de San Pedro.
Calmado, sin sobresaltos, el papa avisó de un nódulo alojado en su espalda y que requerirá una inmediata cirugía. Apenas atendió la agenda oficial de la mañana del lunes y se trasladó saludando a su paso a los curiosos que se aglomeraron en el camino que le condujo al hospital Gemelli.
Ese estilo calmo y un proceder transparente caracterizan la personalidad de Robert Prevost, revela el secretario del Vaticano Pietro Parolin, quien infomó que su agenda quedaba suspendida.
La ciudad no ha variado en nada su rutina, excepto decenas de fieles que se concentran en los alrededores del policlínico Gemelli, y la prensa que sigue el acontecimiento.
Aunque médicos estuvieron optimistas por el descubrimiento temprano del nódulo en un hombre de 71 años, que se ejercita en forma habitual y con pocos antecedentes de afecciones, los resultados que arrojó la cirugía fueron desalentadores porque se le descubrió un adenocarcinoma maligno.
El mundo católico y las demás confesiones religiosas estarán atentos a la evolución de la salud del santo padre.
El presidente Abinader, que se encuentra en Roma y tenía previsto reunirse con el papa este jueves, fue enterado de la situación en persona por uno de los voceros del pontífice, con el que se acordó posponer el encuentro previsto, pero no así la visita programada a la Santa Sede, que sería atendida por el secretario Parolini.
Lamentable noticia, y entristece que la voz papal, que es la de la esperanza y nos ratifica en la fe, que también juega un rol clave en los conflictos del mundo actual, se silencie, aunque sea brevemente, mientras otras voces no cejan en su empeño de encaminar a la humanidad hacia una hecatombe.
Solo nos resta orar por la salud del papa, para que se reponga cuanto antes porque su palabra rectora es absolutamente necesaria en el panorama de incertidumbre y violencia que generan los fabricantes de guerras y conflictos.
