Hoy es una fecha de particular importancia para la radiodifusión en República Dominicana, pues se celebra el Día Nacional de la Radio, instituido el 23 de julio en coincidencia con la fundación en 1967 de la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (Adora) y también por cumplirse en este 2026 los 100 años de la radio en el país.
Por la ocasión, Adora tiene programada una misa en la Catedral Primada y ha convocado a una asamblea general de la comunidad de radiodifusores, y hay otras actividades.
En estos tiempos en que se multiplican cotidianamente nuevas tecnologías avasallantes y con un siglo a cuestas, nadie puede negar la importancia de la radio como medio de comunicación de impacto mundial, y en el caso específico de nuestro país cabe también extender un reconocimiento a la excelencia en la radiodifusión, acompañado de la exhortación a que mantenga su permanencia y se fortalezcan las maneras de hacer buena radio; y asimismo que este medio masivo preserve su utilidad para tratar los distintos temas que interesen a la sociedad.
La radio, en estos días de la globalización y del internet, continúa teniendo una presencia emblemática y poderosa; con un alcance superior y vertiginosa evolución hacia los sistemas digitales, a lo que suma una pertinente y admirable interactividad.
Aun con las indudables ventajas que nos proporciona la tecnología digital mediante aplicaciones como, por ejemplo, Radio Garden, que permite captar en computadoras y celulares emisoras de todo el mundo, la radio no renuncia a lo que es lo mejor de su esencia, una cabina con micrófonos, locutores y locutoras que con su voz etérea y clara se comunican cotidianamente con su público como una presencia más dentro de las casas, de las oficinas, de los autos, talleres y lugares de trabajo.
Pese a los recurrentes vaticinios de su extinción, podemos profetizar no solo que jamás desaparecerá, sino que permanecerá siendo una compañía cotidiana irreemplazable para las grandes mayorías.
Vayan nuestras felicitaciones a Adora y a los locutores, técnicos, administradores y a todos los que con su tarea cotidiana mantienen en pie este medio que trasciende fronteras para mantener al mundo en comunicación.
