Solidaridad con los venezolanos

Equipos de rescate trabajan tras los terremotos que afectaron Venezuela
Equipos de rescate trabajan tras los terremotos que afectaron Venezuela

Ante la catástrofe que golpea al hermano pueblo venezolano, tan enorme que sobrepasa sus propias fuerzas y recursos, resulta imperativa la ayuda material y de otros órdenes del que en el mundo sea capaz de solidarizarse con la desgracia ajena.

Ante esa urgencia no debe extrañar que la primera ayuda llegada a territorio de Venezuela haya sido de República Dominicana, con el despliegue de la Operación Quisqueya Solidaria 2026, una misión humanitaria compuesta por expertos en operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, equipos técnicos y logísticos.

Esa expresión de la proverbial solidaridad que caracteriza a la mayoría del pueblo dominicano, esperamos siga de manifiesto en el apoyo a los centros de acopio en el país (el primero de ellos en plaza Sambil), con la donación de sangre para compensar la que envíe nuestra Cruz Roja y el acompañamiento en sus actividades a las organizaciones y a la diáspora radicada en nuestro país.

Se impone el más amplio apoyo posible, y también echar a un lado cualquier diferencia, para que la acción fluya en un solo haz sin conductas fratricidas, sin importar estatus social ni posición ideológica, y mucho menos los vaivenes de la dinámica geopolítica.

Hay que omitir, por ahora, cualquier señalamiento o crítica que con razón o no se pueda enrostrar a instituciones o a funcionarios, para centrar toda la atención en atender a los sectores más afectados y a personas que lo perdieron todo.

Apelamos a la solidaridad como base de la convivencia y de la evolución social, a la colaboración y a la preocupación por los demás que siempre exhibe esa mayoría de la sociedad dominicana capaz de hacer el bien sin mirar a quién.

La aterradora destrucción que causaron los dos terremotos mantenía, más de 96 horas después, la agonía por salvar vidas de entre los escombros. Los brigadistas locales y extranjeros resultaban insuficientes, lo cual anticipa que los muertos serán numerosos y las pérdidas materiales y económicas invaluables.

En tal escenario se impone que no decaiga el ímpetu de la solidaridad con la sufrida, martirizada pero mil veces heroica y gloriosa República Bolivariana de Venezuela.

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