El declive político-electoral del PRM

No solo ha sido que de sus filas han salido y llegado, a los poderes públicos, personeros de la delincuencia organizada (algo en cantidad sin precedentes en nuestra historia contemporánea) sino que ya se percibe el declive político-electoral de un partido político -el PRM- que en la oposición se vendió como la panacea contra la corrupción, la eficaz práctica ética gubernamental y la rendición de cuentas; sin embargo, en el ejercicio del poder, ha terminado filtrado y financiado por la narcopolítica al extremo de que ya lleva un récord, nada envidiable, de extraditados por narcotráfico y lavado de activos. En fin, todo su arsenal de críticas, del otrora partido oposicionista, ha sido su talón de Aquiles y la puerta trasera por donde tendrán que salir…

Honestamente, no se había visto un gobierno y un partido con tan doble moral política ejercer el poder, reelegirse y pretender que la gente le siga creyendo su falsa narrativa del “cambio” cuando todo cambió para peor. Es una hipérbole de mentiras y falsedades que no resiste el más mínimo escrutinio público.

Nadie sabe cómo harán para prolongarse, más allá de 2028, en el poder si la oposición, mínimamente o tentativamente, se pone de acuerdo respecto al adversario a vencer y desalojar del poder. Esto para aquellos, de la oposición, que se autoengañan viendo adversarios en la misma oposición y sonsacando a miembros o dirigentes de partidos que podrían ser aliados valiosísimos en una determinada coyuntura política-electoral definitoria. ¡Pero allá ellos!

Por ello he venido sosteniendo que la oposición debería unificarse en torno a una línea política, en la diversidad, cuyo centro o diana sea el PRM y su actual gobierno, en vez de fraccionarse o querer vaciarse en ella misma.

Por ese camino solo se le brinda brecha y alivio al PRM. En consecuencia, en el espectro de la oposición, vale distinguir adversario real e incordio pasado que dejar que esta gente en el poder termine de arruinar el país e hipotecarlo. Solo un egocéntrico extremo o persecutor del poder y de la historia podría echarlo todo a perder y, consciente o no, dejar que la narcopolítica se tome no parte del Congreso o de las alcaldías, sino la presidencia misma.

Hay una franja de la oposición que debería pensar, dos veces mejor, que en la ruta que transita no deja claro si juega a regresar al poder o a que el PRM se quede… (porque hablemos claro: ¿a quién es que hay que conquistar, si se está en la oposición, a perremeístas e independientes -algo de lógica política-, o a peledeístas, perredeístas y demás -que serían probables aliados por ley de gravedad o animadversión al PRM?). Y siendo más directo o con más pelos y señales: no es verdad que debilitar o fragmentar, aún más, a la oposición sea inteligente “estrategia” de cara a 2028.

Finalmente, esa franja de la oposición debería dejar claro si es oposición real o atajadero-freno de la oposición en su conjunto, porque el PRM no tiene fórmula potable para quedarse en el poder más allá de 2028, pues su declive -político -electoral- y caída es inminente. ¡Que nadie se llame a engaño! A menos, que algún partido de la oposición esté apostando a endosar, erróneamente y tras bambalinas, el apoyo, directo o no, de sectores de poder o que la narcopolítica cambie de partido. Esa es una “ruleta rusa”. ¡Piénsenlo!

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