Esta es una noticia “fiambre”. ¿A cuál noticia me refiero? Que el Partido de la Liberación Domnicana (PLD) atraviesa por su peor momento (político) desde su fundación el 15 de diciembre de 1973.
Es una verdad que el liderazgo del PLD, encabezado por el expresidente Danilo Medina, no está en capacidad de denegar.
Tras su amarga derrota en las elecciones del 2020, ganadas por el entonces nuevo Partido Revolucionario Moderno (PRM), la organización creada por el profesor Juan Bosch ha transitado por un tortuoso proceso en el que se han escenificado diferentes eventos nada agradables para su dirigencia.
El PLD, y hay que precisarlo sin ambages, ¡ha estado en bambalinas y con la pérdida de miles de militantes!
En la consulta electoral del 2024, que constituyó otro contundente triunfo del PRM, la cúpula del PLD -que postuló como candidato al joven dirigente Abel Martínez Durán-, sufrió un nuevo fracaso. Un fracaso peor que el que tuvo en el 2020.
Esa fue una inesperada negativa sorpresa para los peledeístas. Porque en las votaciones generales, el PLD, que bajo la Presidencia de Danilo Medina y Leonel Fernández había completado 16 años corridos en el poder -un poder que parecía tendría una más larga estancia-, quedó en un “anémico” tercer lugar e incluso por debajo del novel partido Fuerza del Pueblo (FP) liderado por Leonel Fernández.
Significa que a partir de lo registrado en la consulta electoral del 2024, el PLD -que por cierto no cuenta en el Congreso Nacional ni siquiera con un senador-, está por debajo de la FP, organización que domina lo que llaman “la segunda mayoría” política del país.
Pero, ¿cuál debe ser la prioridad del PLD en la presente coyuntura electoral? Y esta otra pregunta, que considero debe encontrar respuesta pronto, ¿quién será su candidato para los comicios del 2028?
Tal vez en lo inmediato no haya respuestas a las citadas interrogantes. No obstante, la dirigencia del PLD, con la anuencia de Danilo Medina, debe andar con rapidez respecto a su candidato. O mejor decir, agilizar con suma urgencia para postular al aspirante más potable.
Quizás sea un “atrevimiento” mío señalar a las tres mejores opciones peledeístas. Pero me arriesgo a señalarlas: Margarita Cedeño, Francisco Javier García Fernández y Abel Martínez Durán.
Margarita Cedeño, a pesar de que no ha hecho ruido concerniente a su aspiración, reune reales condiciones para ser candidata.
García Fernández y Martínez Durán están en el mismo sitial. Aunque García Fernández es quien más ha sonado en los últimos meses y hasta ha proclamado que es “el mejor aspirante”.
