El lapicero del presidente

Es un hecho que ahora el lapicero del presidente puede disuadir a muchos que estén pensando en meter la mano.

Abinader ha demostrado que está presto para usar su lapicero para firmar los decretos que hagan falta
Abinader ha demostrado que está presto para usar su lapicero para firmar los decretos que hagan falta

El presidente Luis Abinader ha demostrado que está presto para usar su lapicero de firmar los decretos cuando en alguna institución del Gobierno hay ruidos que puedan indicar que se podrían estar cometiendo irregularidades. Se habla mucho del último caso por ser el más reciente y porque algunos creen que en parte Abinader actuó motivado por la decepción que representó para él lo ocurrido en Senasa.

Es probable que eso haya tenido algún peso en su decisión, pero lo cierto es que, mirando hacia atrás, se puede ver que ha sido una constante en su comportamiento desde el inicio de su gestión. Donde hay ruidos, hay decretos, independientemente de lo que ocurra luego, debido a que hay algunos casos que han sido judicializados, y otros no. Muchos dicen que eso no es del todo justo, y algo de razón tienen, aunque también se admite que frente a este tema, es mejor hacer de más que no hacer nada.

Lo que otros prometieron

Los antecesores de Abinader en el cargo prometieron reaccionar ante casos de corrupción incluso “por sospecha”. Eran promesas poco realistas que no llegaron a concretarse. Uno de ellos habló, antes de llegar a la presidencia, de invertir “el fardo de la prueba” en materia de corrupción.

Otro presidente, llegando al cargo dijo que actuaría incluso ante “el rumor público”. El actual mandatario, en cierto modo, ha llevado a la práctica, al menos en este tema, lo que otros consignaban en sus discursos.

Hay casos y casos…

En el último caso de funcionario sustituido, se usa la palabra “destituido” en la nota de la Presidencia, lo que no es usual. Y es un caso en el que ni siquiera de corrupción, como tal, se ha hablado. De hecho, de todos los casos que han salido a la luz, puede ser que haya de todo, desde denuncias infundadas hasta grandes robos al erario, como pinta ser el de Senasa.

En sentido general, el tema seguirá vigente, ya que los funcionarios actuales no son suecos, pero solo la miopía o la mezquindad impedirían reconocer la diferencia en el tratamiento al problema. Es un hecho que ahora el lapicero del presidente puede disuadir a muchos que estén pensando en meter la mano.

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