Tuve muchos contactos con don Fello Suberví antes, y sobre todo después de ese encuentro, pero esa fue la primera entrevista “sentados”, como se suele decir entre periodistas. Fue en el 1999, cuando el PRD se preparaba para elegir a su candidato presidencial para las elecciones del año siguiente. Fello era uno de los precandidatos y aunque en las encuestas no aparecía en primer lugar, era sin dudas el que más contactos tenía con las bases del partido blanco. Llegué a su residencia y me impresioné por la gran cantidad de personas que había afuera. Cuando entré, vi gente en la marquesina y en los pasillos. Con mi carnet del diario Última Hora en el pecho, logré avanzar y acercarme a una especie de sala de estar, con puerta de cristal, donde Fello despachaba con un grupo de dirigentes. Al conversar con personas cercanas al líder, me entero de que la entrevista no fue debidamente coordinada por la persona responsable de hacerlo, lo que significa que Fello no me esperaba. Con el agravante de que estaba recibiendo a la gente por comisiones y luego tenía actividades en la calle, lo cual reducía casi a cero las posibilidades de que me concediera la entrevista. Fue entonces cuando apareció la mano amiga de Carlos Gabriel García, quien maniobró para que yo me sentara al lado de Fello, a quien le dije que solo necesitaría diez minutos. Al final accedió, aunque yo sabía que ese no era el tiempo que necesitaba, y probablemente él también. Los “diez minutos” se multiplicaron. En medio de un par de regaños del veterano político, que se sentía “engañado” por un joven periodista, logré culminar la entrevista a un Fello locuaz y expresivo, que se mostraba seguro de que lograría la candidatura presidencial.
El contacto con la gente
Fello Suberví era un trabajador político y su principal arma era el contacto permanente con la gente. Su casa era al mismo tiempo una oficina política, como pude constatar en esa y otras visitas. Es un estilo que parece anticuado, pero no lo es del todo. Los políticos de este tiempo necesitan practicar algo de eso. El contacto directo es algo que no puede ser sustituido con las facilidades modernas que ofrece la tecnología.
