Cuando toque definir la candidatura presidencial del PRM para las elecciones del 2028, a Luis Abinader le corresponderá emitir su voto en las primarias, en su condición de miembro de la organización, y en ese momento, probablemente presidente. El reto que tiene por delante es actuar como guía y árbitro, y de manera tan equilibrada que nadie sepa a quién favoreció con su voto, a menos que muestre la boleta.
Hasta ahora, su manejo con todos los aspirantes es igualitario, por lo que no ha dado razones para que nadie lo señale como padrino de alguno de los proyectos presidenciales. Cualquiera quisiera aunque sea una leve señal, pero eso solo sería bueno para el aspirante que lo reciba y muy malo para el resto, y peligroso para la organización política.
¿Preferida o preferido?
Todos los que aspiran han sido distinguidos por el presidente Abinader en algún momento y casi todos han sido encargados de responsabilidades importantes a través de decretos. La única de los aspirantes que no ha sido nombrada es Carolina Mejía, quien ostenta un cargo electivo. Pero la relación del mandatario con la alcaldesa del Distrito es más que armoniosa, además de que ella fue su compañera de boleta en su primera participación como candidato presidencial en el 2016.
A Raquel Peña, Abinader no solo la descubrió y la convirtió en vice, sino que le ha asignado funciones clave, en una muestra de que confía en su talento, capacidad y eficiencia.
Niveles de cercanía
Solo uno de los aspirantes se refiere al presidente con su nombre de pila. Es Yayo Sanz Lovatón, que parece ser el más cercano a Abinader de los aspirantes, ya que tiene mayor tradición en el “luisismo”. David Collado, el hombre de los números en las encuestas y los números de turismo ha cultivado durante los últimos años una relación con el mandatario que antes no tenía.
El gobernante no oculta su orgullo y satisfacción por la labor realizada por su ministro de Turismo, pero también es evidente que está contento con el trabajo de Wellington Arnaud en el sector agua, una de sus áreas prioritarias.
Se percibe que Abinader le tiene cariño y respeto a Guido Gómez Mazara, el único de los presidenciables que se atrevió a competir con él siendo presidente, pero es al mismo tiempo el que alza la voz por el partido y el Gobierno cuando otros hacen mutis. Con Tony Peña, la relación es vieja. Es de los armadores iniciales del proyecto de Luis y del PRM.
