La salud mental no puede seguir esperando

Lo ocurrido la semana pasada en un hotel de lujo de la zona Este del país merece mucho más que la atención de los ejecutivos de ese establecimiento. También exige una reflexión seria por parte de las autoridades y de toda la sociedad dominicana, que con demasiada frecuencia consume estos episodios como un video viral más.

Una joven colapsó mientras atendía a un grupo de turistas. Las imágenes circularon rápidamente en las redes sociales, donde, una vez más, quedó en evidencia una realidad inquietante; para muchos, grabar con un teléfono resulta más urgente que ofrecer ayuda. Más allá de las especulaciones que rodean el caso, hay una pregunta que permanece sin respuesta: ¿qué llevó a esa mujer a vivir una crisis de esa magnitud?

En un país cuya principal fuente de divisas es el turismo, situaciones como esta también invitan a reflexionar sobre las condiciones emocionales y laborales de quienes sostienen esa industria con su esfuerzo diario. Sin embargo, el debate no debe limitarse al impacto económico o a la imagen del destino. El verdadero centro de la discusión debe ser la salud mental de las personas.Ese mismo fin de semana otra noticia estremeció al país; una mujer, que según las informaciones preliminares recibía tratamiento por una condición de salud mental y se encontraba bajo licencia médica desde 2023, es señalada de haber causado la muerte de su hija de 10 años en Manoguayabo. Se trata de un hecho profundamente doloroso que vuelve a colocar sobre la mesa una conversación que no se puede seguir postergando.

La salud mental continúa siendo una de las grandes deudas del Estado dominicano. Aunque existen iniciativas importantes, aún falta una legislación integral que garantice el acceso oportuno a servicios de prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Desde 2020, el diputado Aníbal Díaz, junto con las sociedades dominicanas de Psiquiatría y de Psicología, impulsa un proyecto de ley que busca precisamente establecer ese marco legal para proteger el derecho de la población a una atención digna y oportuna.

Los especialistas coinciden en que la detección temprana de los trastornos mentales durante la niñez, puede cambiar vidas y evitar consecuencias graves. Incluso, se ha advertido que una parte significativa de l a población penitenciaria dominicana presenta algún tipo de condición de salud mental. La salud mental no puede seguir siendo un tema del que solo hablamos cuando ocurre una tragedia o un video se hace viral. Es hora de asumirla como una prioridad nacional.

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