Una trayectoria de lujo

Hace más de dos décadas la conocí: una mujer cuya voz no pedía permiso, sino que imponía atención; un don de gente y una sensibilidad que se nota incluso cuando el escenario exige otra cosa. No era pose. Es carácter. Y también, una manera de entender el compromiso: de frente, sin maquillaje y sin cálculo.

Aquella primera vez, Jatnna Tavárez me llamó para invitarme a sumarme a uno de los proyectos más serios de los últimos tiempos. Se buscaba rescatar nuestra música: “Que Viva el Merengue”, era el nombre de ese hermoso proyecto que aún resuena en los oídos de mucha gente.

El trabajo nos unió, pero lo que terminó de consolidar la relación fue la convicción con la que ella asumía cada paso. Antes ya había tenido la oportunidad de hacerle una entrevista, y desde entonces percibí algo que no se aprende en cámara: la autenticidad.

A través de los años, Jatnna ha logrado consolidar una historia en el difícil -y muchas veces cruel-mundo de la televisión. Ha cultivado amistades con respeto, ha sostenido una presencia pública sin perder el norte y, sobre todo, ha comprendido que “salir en televisión” no se reduce a lo bello, ni a lo trivial.

Es un ejercicio exigente: requiere disciplina, preparación y una ética que la mantenga, incluso cuando nadie la ve, pegada a la tierra.

Con 41 años en pantalla, se despierta con el mismo ánimo de trabajo. No ha cambiado el motor; sigue luchando por causas nobles, como la de Unicef institución de la que es embajadora.

En una sociedad que todo lo juzga desde la primera impresión -y donde las redes han convertido la opinión en un tribunal-, el mérito de Jatnna es mantenerse firme. Alguien cercano me dijo que ella no tiene “taza de rechazo”: esa es, quizá, la forma más concreta de explicar su fortaleza.

El próximo 23 de junio será distinguida con el Premio Mujeres que Inspiran a la Trayectoria Profesional, en una gala que esperamos celebrar con justicia. Ojalá su historia alcance a quienes sueñan con la televisión y creen que todo se resuelve con luces, ruido y fama.

Jatnna Tavárez, demuestra lo contrario de que la trayectoria, cuando tiene valores, no se improvisa, se construye y defiende. La televisión puede ser luz, pero también exige responsabilidad y propósito, algo que ella supo abrazar de sus grandes maestros. ¡Enhorabuena!, nos vemos el 23 en el Teatro de Casa San Pablo.

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