Además del desgaste que sufre y el deterioro de la economía por el impacto de la crisis petrolera, en las últimas dos semanas, el Gobierno ha enfrentado crisis de imagen, creadas por el propio gobierno. Como prueba tres botones, diálogo sin propuesta, falta de información oportuna en las inundaciones por diferencias entre organismos de socorro y diferencias con la embajadora de Estados Unidos.
Las declaraciones de Danilo Medina, luego de la visita de la comisión del gobierno, de que no tiene plan para responder al impacto de la crisis petrolera, el PLD había dicho desde el inicio de la guerra, que el Gobierno no tiene plan para enfrentar el impacto económico de ese conflicto, pero a pesar de eso, el presidente Luis Abinader anunció un diálogo que incluye a la oposición, sin consultarla previamente. Luego los comisionados llegan a las reuniones sin nada de propuesta, lo que creó un escenario idóneo a Medina probara el discurso de la falta de propuesta del Gobierno.
Se supo que el líder del PLD, se molestó con el PRM, porque a pocos días de juramentar al presidente de ese partido en Los Botados de Monte Plata, anunció un diálogo como si nada pasara.
El caso de la embajadora de Estados Unidos, Leah Campos, luego de la participación del ministro de justicia, Antoliano Peralta, en la IV reunión en Defensa de la Democracia, es más grave. No se sabe si el ministro de Justicia participó en ese evento en representación del Gobierno o por iniciativa propia, el caso es que pudo evitar aparecer en un evento junto con los enemigos del presidente Donald Trump y el gobierno no se cuidó de ese riesgo.
Como si fuera poco, un funcionario del Gobierno, Elías Báez, abochornó públicamente a la embajadora y la mandó a trabajar y entender su papel como diplomática.
Al rosario de errores hay que sumar la falta de coordinación entre los organismos de socorro, que ante el caos provocado por las lluvias la madrugada del 8 de abril en la capital, el COE y el Indomet, prefirieron no orientar debidamente a la población emitiendo las alertas requeridas en el momento oportuno por diferencias internas.
Si el Gobierno sigue así, la oposición no tiene que preocuparse, pues le está haciendo el trabajo.
