Hay una gran diferencia entre el PRM y los demás partidos

Las bocinas mediáticas del PRM -mucho antes de la alocución del presidente del PRM, José Ignacio Paliza- de viejo y nuevo cuño, les quieren vender al país que es lo mismo que cierto líder, partido o dirigente de la oposición, en una determinada coyuntura política-electoral, recibiera ayuda financiera a que el PRM haya llevado (2020 y 2024), en su boleta, a declarados capos a los poderes públicos -congreso, alcaldías y puestos en el organigrama estatal- y encima, que parte de sus jefes de campaña hayan recibido, según confesiones de extraditados o, “voluntariamente” entregados a la justicia americana, que dieron millones de pesos (recordemos que, sólo en la de 2020, un dirigente perremeísta dijo, en pantalla abierta, que había entregado quinientos y tantos de millones de pesos a cada candidato a senador y que ni siquiera lo invitaron a ninguna actividad).

Lógicamente, tanto como el que recibe dinero del bajo mundo como el que también se beneficia de la misma fuente está infligiendo la ley -fenómeno de vieja data, aunque se quiera negar-; pero no es lo mismo llevar a un capo confeso al congreso… pues, sencillamente, eso ya es la evidencia fehaciente de que se está configurando un narco-estado.

Entonces, estamos hablando de cierta franja de la clase política en colusión con la delincuencia organizada y otra que le ha servido de plataforma política-electoral para su ascenso a los poderes públicos. Sin duda, en ambos escenarios estamos hablando de delincuencia, degradación política; o peor, facilitar, como ha sucedido, que capos asalten los poderes públicos y alegremente “legislen”. Pero, ¡por Dios!, ¿qué puede legislar un capo si no es accionar para la impunidad y la destrucción o corrupción de todas las instituciones públicas? En fin, una perversidad injustificable y condenable…(en ese sentido, la reciente alocución nacional del presidente del PRM, José Ignacio Paliza, lo único que ha provocado es que el tema narcopolítica ya sea, con mucha antelación, parte de la campaña política-electoral de cara a 2028, y donde su partido lleva la peor parte, pues ha sido esa organización política, precisamente, la que ha inaugurado la modalidad de llevar capos a los poderes públicos. Algo insólito y sin precedentes en nuestro país.

El otro cuento, de su periferia mediática -y seguro no de gratis-, es que el gobierno actual lo entrega; pero obvian que todos los anteriores entregaron, también, en extradición a capos; la diferencia es que, estratégicamente, en algunos casos o en mayoría, estos son inducidos, se especula, de que es mejor entregarse para evitar pena mayor y el proceso de extradición que olfatean, de antemano, le hará mucho daño a su marca-partido, pues, casi siempre, provienen de su plataforma política -el PRM-.

De manera que la narrativa mediática de igualar a todos los gobiernos, líderes, partidos o dirigentes con un partido que ha llegado tan lejos en materia de colusión con personeros del narcotráfico, no tiene parangón en nuestra historia contemporánea por más que se quiera traer a colación casos aislados, episódicos o de simple fotografías. Eso no es lo mismo, señores “comunicadores” de pacotilla y apañadores de hechos innegables.

Y eso es irrefutable, por más que el presidente del PRM -José Ignacio Paliza- quiera generalizar pretendiendo tapar el sol con un dedo. ¡Pues no!

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