¿Inteligencia Artificial sin patentes?

Hay una conversación que casi nadie está teniendo en las empresas dominicanas, y es la que más nos va a costar ignorar: la de la propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial.

Empecemos por lo básico; en 2024, la ONAPI registró 273 solicitudes de patentes en el país (Suena bien hasta que lees el detalle) el 89% fueron de extranjeros, o sea que los dominicanos representamos apenas el 11%. Las empresas de fuera están protegiendo sus innovaciones aquí, en nuestro territorio, mientras nosotros seguimos sin patentar lo que creamos. Y eso tiene consecuencias directas en cómo vamos a competir cuando la IA entre a los procesos productivos.

Cómo saben la IA ya está generando invenciones: diseña medicamentos, optimiza procesos industriales y crea soluciones de ingeniería. ¿A quién le pertenece lo que crea una máquina? Es la pregunta que los marcos legales todavía no saben responder.

La respuesta, en casi todos los países incluido el nuestro, es que la IA no puede ser inventora ni autora. La ley exige un ser humano detrás. Pero eso no resuelve el problema, lo complica.

Si tu empresa usa IA para desarrollar algo nuevo y no lo proteges, cualquier competidor puede copiarlo sin consecuencias. Y si no tienes el hábito de patentar, ni siquiera sabrás que lo perdiste. Eso está pasando ahora.

La norma en República Dominicana es innovar de manera informal, creando soluciones brillantes, las ponemos a funcionar y nunca las registramos.

El BID lo documentó: existe una conexión directa entre el nivel de patentes de un país y su ingreso per cápita. (Los países que protegen lo que crean acumulan riqueza. Los que no, regalan ventaja competitiva sin saberlo)

El Gobierno firmó recientemente un acuerdo con la USPTO para agilizar la concesión de patentes. (Es una señal importante, pero los acuerdos institucionales no sirven de nada si las empresas no entienden que proteger su innovación es tan estratégico como generarla). Innovar sin registrar es trabajar gratis para la competencia.

Y aquí es donde entra la IA como acelerador del problema.

Las empresas que la adopten sin una estrategia de propiedad intelectual van a producir innovaciones que no podrán defender; van a crear valor para sus competidores, no para ellas. Y lo harán sin darse cuenta.
Lo que necesitamos es adoptar IA con intención, con estrategia, y con gobernanza. Saber qué estás creando, entender qué puedes proteger y tener procesos claros para hacerlo.

Mientras sigamos siendo el país que innova pero no registra, seguiremos siendo consumidores de tecnología de otros, no productores de la nuestra.

La IA es una oportunidad histórica para que RD deje de copiar y empiece a crear en serio. Pero esa oportunidad tiene fecha de vencimiento, y el reloj ya está corriendo.

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