Desde que la cúpula del PRM decidió extender el periodo de las actuales autoridades, hay un mar de información y desinformación sobre la situación generada a raíz de la decisión.
Hay que ver el asunto por partes. Primero, uno de los disidentes difundió un comunicado falso en el que algunos medios fueron sorprendidos en su buena fe. No se tiene claro el objetivo de ese grupo que participa en la Dirección Política en calidad de invitado.
Segundo, el PRM tendrá que hacer necesariamente una reforma estatutaria para acomodar las normas internas a la coyuntura y decisión de este momento.
Resulta que el coordinador de la comisión de reforma estatutaria es, nada más y nada menos, que Eugenio Cedeño. El dirigente que ha mostrado mayor hostilidad en el actual proceso interno del partido oficial. En política, lo peor es mantenerse ajeno a los procesos, pues una comisión irrelevante como la reforma estatutaria, le ha caído como anillo al dedo a Cedeño.
Otra integrante de esa comisión es la diputada Soraya Suárez, que en medio del lío que generó la comisión de consenso, encabezó una rueda de prensa en Santiago, con un tono bastante elevado.
Tercero, ya han salido algunos detalles del trabajo de la comisión de consenso. El grupo que encabezó Andrés Bautista visitó todo el país y el informe recoge que solo logró consenso en el 50% de los casos. Lo interesante del tema no es que solo logró la mitad, es donde fue. Ese consenso fue en los municipios y distritos municipales que nadie sabe que existen, excepto sus habitantes, bien lejos del Gran Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal, La Vega y Puerto Plata.
Según el diagnóstico de los comisionados, lo que dificultó el consenso fue la guerra por la candidatura presidencial de 2028.
Según se supo, cada precandidato inscribió hasta 15 aspirantes por cada cargo interno y cuando los comisionados descubrieron esa situación, alzaron la voz de alarma, advirtieron que en esas condiciones no era posible ir a votación porque el PRM sería tierra arrasada.
La posposición de la convención obedece a causa de fuerza mayor, pero por los problemas internos del PRM, no por la guerra en Irán.
