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A propósito de los 80 años del voto femenino en la República Dominicana, como es de esperarse viene el balance de la participación de las mujeres en política. Hay avances, pero demasiados rezagos. El principal atraso que se observa es en el propio lenguaje de las mujeres que luchan por más y mejores espacios para las féminas en el poder político. El momento encuentra a la Junta Central Electoral inmersa en una intensa campaña para que en la ley de Partidos Políticos y del Régimen electoral se apruebe la cuota 50/50.
Esa propuesta de la JCE no cuenta con el apoyo de los partidos políticos. Pero la dirigencia de las organizaciones está temerosa de enfrentar públicamente el tema por el costo político que podría tener. Como pinta la cosa hoy, cualquiera que diga la verdad sobre por qué las mujeres no han avanzado más en política, especialmente en los partidos, será pasado por la guillotina y arderá en el fuego de las redes.

No es cierto que la dirigencia de los partidos, compuesta abrumadoramente por hombres, resista intencionalmente el progreso político de la mujer. La mejor prueba es que ha sido un Congreso dominado por hombres que ha aprobado las leyes de cuota y consagró la igualdad en la Constitución.

No hay ningún rechazo más allá de la resistencia natural del ser humano, hombre o mujer, a ser desplazado de su espacio. La cultura machista que ha dominado el mundo, no solo a la República Dominicana, sigue siendo el principal obstáculo para el progreso más acelerado de las mujeres en el poder político. Pero ese problema no solo afecta a los hombres, también a las mujeres, que siguen interpretando la sociedad con un enfoque machista; otras creen que son feministas, pero en lugar de aportar, dañan los objetivos de más participación.

¿Un candidato presidencial o partido con vocación de poder, resistiría tener más mujeres sentadas en primera fila con el impacto político que representaría? No lo creo. La verdad es que las féminas deben cambiar el discurso agresivo y ofensivo para reclamar sus espacios, por argumentos y formas amigables en la participación. Deben abandonar el argumento de que hay que apoyarlas solo por ser mujer. Capacidad hay. Creo que hay un problema en la estrategia.

Posted in Destacado, La Pizarra, País
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