Abogar por la lectura en papel podría considerarse un retroceso. Podría verse como una especie de vivir anclado en el pasado. Quizás sea visto como un llamado a regresar a tiempos superados por la innovación tecnológica, apoyada en los dispositivos electrónicos de última generación, que por estar a la vanguardia, tienen enfrascadas a las principales compañías de telecomunicaciones, en una guerra feroz y sin tregua.
Y tal vez tienen razón.
Sin embargo, aún en los países desarrollados, los centros educativos, incluidas las universidades, ofrecen a sus estudiantes, ambas opciones de lectura,( digital y en papel) para realizar sus investigaciones.
En ambos casos, el acceso a estos libros, tiene un costo .Además, ofrecer a los más jóvenes la oportunidad de la lectura digital, en cierto modo, los hace sentir dentro de su mundo. Ese que de manera paradójica, los conecta con millones de personas en la tierra, pero que poco a poco los ha aislado del pequeño entorno que les rodea.
Por otro lado, está el libro impreso, el que se resiste a morir y por el que muchos siguen apostando y continúan exponiendo las razones por las cuales entienden que sigue siendo la mejor forma de lectura.
Esa, la única que conocieron nuestros padres y abuelos y que construyó generaciones, cuyos conocimientos les han permitido realizar grandes aportes en todas las áreas.
No es malo adaptarse a los tiempos, ir de la mano con la actualidad, es más, esa es y debe ser la norma.
Nadie puede vivir de espaldas a los cambios, ni mucho menor resistirse a avanzar hacia el futuro, aun con el dolor se abandonar en el camino tantas cosas que por años formaron parte de la vida y sin las cuales se creía imposible sobrevivir, pero mientras se pueda, es bueno conservar, de alguna manera, esas cosas que fueron esenciales y sobre las que vimos levantarse todo cuanto conocemos.
Hoy, cuando nuestro país es escenario de La XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026, que se celebra desde el 24 de septiembre, hasta el 4 de octubre en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte de la capital dominicana, un evento que cada año reúne a escritores e intelectuales, donde el libro es el protagonista, se hace propicio tratar de regresar y encontrar la forma de acercar a esta generación a la forma de lectura, sencilla y tradicional a través de la cual millones de personas iniciaron el recorrido casi eterno en busca del conocimiento.
