Indescriptible, inaceptable

Con el caso de la desaparición de la niña Brianna, pasó como con los de otros niños y tragedias desgarrantes que han llenado de indignación y tristeza al país, o al menos a las personas que aún sienten empatía y se solidarizan con el dolor de los demás, pues para algunos estas situaciones extremadamente dolorosas, no son más que “contenido” para sus sitios web y para sus redes sociales.

Parecen esperar que sucedan tragedias como estas para buscar “views”.

Desde que se dio a conocer la desaparición de la niña y la supuesta confesión de dos familiares que admitieron su responsabilidad en lo que le ocurrió a Brianna, toda una manada hambrienta de “likes”, sin pensar en el dolor de la familia de esa niña, ni en la profunda tristeza de la sociedad, se abalanzó sobre los detalles del caso y comenzó a difundir toda clase de contenidos, claro, y presentaron situaciones fabricadas, falsas en más del 80 por ciento.

Estas plataformas digitales mantienen una lucha tenaz, feroz por competir con los medios de comunicación y lograr aventajarlos y para esto último la vía más rápida es la desinformación, el sensacionalismo, la falta de respeto, la vulgaridad.

Esto no quiere decir que en los medios electrónicos de comunicación tradicionales, no exista vulgaridad e irrespeto. Todos sabemos de muchas estaciones de radio y programas de televisión donde las malas palabras y expresiones soeces abundan, sin importar la hora de sus transmisiones, pero en la mayoría de los casos, la formación y la ética se imponen en situaciones especialmente dolorosas y delicadas.

En estos días, estos “comunicadores” han inundado las redes con contenido, (porque me niego a decirle informaciones), que afirman que Brianna ha sido encontrada. Una burla, una falta de respeto, una total falta de empatia.

Es más, su actitud denota una condición mental preocupante y uno no quisiera ni imaginar lo que serían capaces de hacer si un día no tienen qué publicar en sus redes que genere muchas visitas y que los haga “virales”. La repulsión ante estos contenidos es indescriptible, provoca náuseas, pero también rabia e indignación, genera rechazo y una gran preocupación.

Además de llevar a cuestionamientos sobre el daño que la proliferación de estas plataformas le han hecho a la sociedad. También los medios de comunicación y los comunicadores se han visto terriblemente afectados, sobre todo porque han sido metidos en el mismo saco. Deberían sufrir las consecuencias de sus actos, quienes buscan “visitas” y “me gusta”, quienes hacen lo que sea por crear historias “virales”, sin importarles pasar por encima del dolor de los demás, quienes se burlan y juegan con la fe y esperanza de los desesperados por la angustia, de aquellos que sufren esperando una respuesta.

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