El año próximo República Dominicana será el anfitrión por tercera vez en la historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, para muchos, los juegos olímpicos de nuestra región.
Serán especiales puesto que conmemoran el centenario de dicha celebración. La primera edición se realizó en ciudad de México, en el año 1926.
Esta competición marca el rumbo de los deportes en nuestro país. El despegue del movimiento olímpico dominicano quedó sellado con la celebración de los llamados “Doce Juegos” en 1974, que a su vez fueron producto de una lucha bien librada por Juan Ulises “Wiche” García Saleta y un grupo de valiosos jóvenes de la época. Ellos enfrentaron al gobierno de turno y lo convencieron de la imperativa necesidad de montar el evento. Así nació el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, entre otras grandes conquistas de entonces.
El legado de Wiche llevó el pueblo a llamarlo “padre del olimpismo dominicano”. Precisamente esta semana el Senado de la República emitió una resolución donde se le reconoce como tal.
Luego volvimos a ser sede de los juegos en “Santiago 1986”. Hoy un grupo de hombres y mujeres entregados a la causa, y apoyados por el gobierno de turno, preparan a Santo Domingo 2026, la vigésima quinta edición.
Al escuchar las palabras de José Monegro en la ceremonia de lanzamiento de la campaña oficial, entendemos con más claridad la envergadura de todo esto. El presidente del Comité Organizador dijo, entre otras cosas, que a los juegos vendrán más de 6,000 atletas para competir en 40 deportes y 56 disciplinas; 63 modalidades masculinas, femeninas y mixtas.
Estamos hablando de 486 pruebas deportivas, donde se entregarán 3,244 medallas en total, una cifra sin precedentes en los juegos. Además, mencionó que junto al sector privado se está construyendo la villa panamericana conformada por 150 edificios con modernos apartamentos, que después de los juegos se transformarán en viviendas de lujo a bajo costo, para familias dominicanas que busquen cumplir el sueño de tener techo propio.
Como en el anuncio que se estrenó esa noche, donde ciudadanos comunes se pasan el bastón testigo como en una carrera de relevos, nos queda claro que estos juegos son un compromiso de todos los dominicanos, los mejores anfitriones del mundo.
