Periodista por elección

Hoy 5 de abril se celebra el Día Nacional del Periodista en la República Dominicana

Cuando salí del bachillerato, estaba llena de ilusión por estudiar ciencias forenses en la Universidad Primada de América. Sin embargo, los planes de la vida tomaron otro rumbo.

Recuerdo que una mañana fui a realizar unas pruebas de aptitudes para descubrir en qué, según la psicología, podía destacarme. El resultado fue tan amplio como inesperado: tenía habilidades para múltiples áreas como Derecho, educación, comunicación social e incluso psicología… menos para la medicina.

Aun así, insistí. Quería estudiar medicina. Por eso inicié mi camino en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), cursando el ciclo básico con la intención de entrar a la carrera que me apasionaba. Mientras tanto, mi interés por las ciencias forenses seguía creciendo. Tanto así, que junto a una amiga y su prima visitaba con frecuencia la morgue de la universidad. Aquella experiencia, lejos de asustarme, alimentaba aún más mi curiosidad.

Pero la vida, una vez más, tenía otros planes.

El lunes 17 de septiembre de 2012 marcó un antes y un después en mi historia: la muerte de mi padre. Aunque falleció de un infarto, y eso pudo haber reforzado mi deseo de estudiar medicina, ocurrió lo contrario. En medio del dolor, comprendí que necesitaba tomar un camino más corto y viable para poder ayudar a mi madre, quien quedó sola con dos hijos que apenas iniciaban la universidad. La responsabilidad no era solo económica, sino profundamente emocional.

No lo dudé mucho. Solo quería terminar una carrera que me permitiera sostener a mi familia. Y entonces recordé a mi padre. Una vez me dijo: “Mija, tú deberías ser de esas personas que hablan en televisión y escriben en los periódicos; hablas muy bonito y escribes muy bien”.

Ese recuerdo fue el detonante. Elegí el periodismo.

En ese camino encontré a una prima periodista, a quien le debo gran parte de lo que soy hoy. No solo me brindó las herramientas para formarme, sino que me retó cada día a no rendirme, a creer en mí y a desarrollar el potencial que ella siempre vio.

También encontré amigas que me acompañaron desde el primer día. Con ellas compartí risas, preocupaciones y aprendizajes que marcaron mi vida universitaria.

Al finalizar la carrera, hice pasantías en un periódico reconocido del país. Allí conocí a quien considero mi maestra. El primer día me hizo llorar. Escribí una nota que no llegaba ni a una cuartilla, pero fue un desastre. Hoy me río, pero en ese momento no tuvo nada de gracioso. Sin embargo, esa misma persona que me corrigió con firmeza fue la que luego salió a recomendarme con orgullo, incluso persiguiendo, en buen dominicano, a un director de periódico para hablarle de mí. Yo era su pupila, y ella creía en mi talento.

El periodismo me ha regalado mucho: amistades, oportunidades, aprendizajes y también desvelos y momentos difíciles. No es una carrera fácil, pero sí profundamente humana.

Hoy, más que nunca, decido agradecer.

Agradecer a esta profesión que no elegí desde el inicio, pero que terminó eligiéndome a mí.

Porque ser periodista no siempre es cuestión de destino… a veces es una decisión que nace en medio de la adversidad, y se convierte en propósito.

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