¿Hasta dónde?

“Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado”. (Salmos 27:3) “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. (Isaías 41:10)
Aquellos que siguen por Tu Familia, los que lean ocasionalmente, deben haber entendido quien escribe da todo poder y autoridad al Dios en el que cree. Llevo más de la mitad de mi vida que comprendí el vivir con la fe centrada en Cristo, cómo el conocimiento de la Palabra y la mirada puesta en Él es lo único que rompe todo paradigma humano. No negamos la ciencia, la da Dios, pero ésta, eliminándolo a Él, se puede equivocar. Son muchos los que consideran ilusos a hombres y mujeres, independientemente de la edad, que tienen como centro para tus acciones, aún con sus imperfecciones, la firmeza que Dios tiene poder por encima de todo lo creado.

Durante la primera entrevista que sostuve con el director en ese momento de este medio hace más de una década, le hice la siguiente pregunta: ¿Usted cree en Dios? Porque todo lo que diga lo haré basada en Él, quien me respondió de manera firme, con un rostro triste, saliéndose del papel de director: “Si en la muerte de mi hija yo no hubiera estado aferrado a Dios, no sé qué sería de mí”.

Entiendo y respeto a aquellos que subestiman todo aquello que huela a fe, pero cómo puede ser posible que las iglesias de República Dominicana, como todos, seres imperfectos, estén llenas de jóvenes con dos, tres maestrías, doctorados, dominio de varios idiomas, altas posiciones en grandes empresas nacionales e internacionales (les puedo dar listas); y, éstos, no negocian bajo ningún supuesto su convicción y vida cristiana. Vivimos momentos en este 2021 donde la lucha abierta es contra todo lo establecido por el Señor, donde su representación principal es contraria a la propia naturaleza, sin embargo, hay una lucha por el cuidado y protección del medio ambiente, ¿y entonces, dónde dejamos los humanos, angustiados por el terror, llevado por todas las redes y medios?, quienes más que cualquier cosa están enfermando su mente, deteriorando su sistema inmunológico, y hasta muriendo solo por esta palabra llamada pánico. Reflexionemos juntos, para que así mismo no colapsemos por esta presión psicológica a la que todos estamos sometidos, y que serán funestas las consecuencias acarreadas. Misericordia, Dios.

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