¡Deberías creerle!

Existen pensamientos que quedaron abotonados en una conversación, otros los dejamos detrás de la puerta, y también descubrimos los que son el zíper de una palabra, y los que nos endulzan las pausas, nos sacan de reuniones y se hospedan en la sonrisa fingiendo paz. Escaparon como el humo del café, esfumándose del corazón, sobreviviendo un derrumbe de sentimientos. Quedaron ilesos, y nadie notó que iban camino a ser un montón de escombros. La Biblia dice en el Salmo 38:9 “Señor, delante de ti están todos mis deseos, y mi suspiro no te es oculto”, y es así como lo que sería un “cuento de nadas” pasa a la agenda divina y se transforma en promesa. Sabes, Dios ha planeado hacerte bien, así que... ¡no estaría mal creerle!

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