Vivimos una época en la que mientras la gente se relaciona, confunde falta de límites con libertad. Intentan imponer el “yo soy así, todos lo hacen o eso ya es normal” como una manera de menospreciar tu postura o evadir tus pautas. Algunos buscan cambiar las reglas del juego en tu vida exigiendo que las aceptes para permanecer. Pero te digo algo, solo quienes tienen valores, identidad y un norte claro no aceptarán este manejo que revela más manipulación que respeto. Es por eso que en relaciones donde no hay admiración, amor, amistad o una colaboración sincera, equilibrada y equitativa no hay nada que buscar. La Biblia alumbra: “Ninguno tenga un concepto más alto de sí mismo del que debe tener…”. Entonces, toda actitud inflada es una emboscada, piénsalo, no pierdes nada cuando hablan, ganas mucho cuando salen.
