¡Dios lo traerá!

El tiempo no cura todo, pero Dios sí. Ahora bien, el tiempo muestra aquello que Dios trató de mostrarnos y no quisimos ver. Algunos prefieren evadir el trato divino y lidiar con el trauma humano, eso es cosa nuestra. Las señales suelen ser clarísimas en ocasiones pero nos sentimos fuertes y cubiertos ante las consecuencias, dejándolas pasar sin analizar. Ellas son trailers del futuro, crónicas de una crisis anunciada, palomas mensajeras susurrando misericordia.Entendámoslo, lo fácil es hermano de lo falso, lo estéril no cambia ni en el mejor terrero. Lo que no conviene siempre gusta y entretiene, lo que Dios no manda nunca lo respalda, es distracción para que bajes la guardia, pero lo que Él trae, aunque no haya camino, llega, y permanece y nada lo desvanece.

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