La alta velocidad puede llevarnos a no poder evadir obstáculos, a obviar lo realmente valioso, y tampoco poder aquilatar o discernir lo que requiere de mucha observación… Esa sobrevivencia acelerada también nos roba el relax, la madurez, la precisión, los grandes detalles. ¿Qué lujo tienes cuando ganas tiempo pero pierdes esencia, propósito y momentos invaluables?
Pensar es una perla, es el arte del buen análisis, es la arqueología de las ideas, el laboratorio del futuro, no pensar sería lo opuesto, el choque seguro ante los obstáculos de la vida, el recorrido sin la experiencia, la observación sin discernimiento, el resultado sin alma, la información sin comprensión, la oración repetitiva sin fe, convertida en un rosario de ansiedades.
