Todo aquel que viene al mundo tiene que nacer, crecer, multiplicarse y morir, es ley de vida que por gracia divina acontece a todo mortal. El verbo nació, se hizo hombre, fue luz de la humanidad y aunque todo por medio de Él fue hecho, el mundo no le reconoció.
Tampoco hoy pueden verle, pero es Él mismo que en aquellos días dio vista a los ciegos, levantó los muertos y sanó a todos. Si no has podido reconocerlo, te reitero que vive. Cree, entonces tus ojos serán abiertos.
¡Él es la luz del mundo! No es Papá Noel; es Jesucristo, estuvo, está y estará por siempre; su presencia en la tierra es el verdadero motivo de la Navidad. Ya murió por ti, pero quiere nacer en tu corazón hoy.
