A veces buscamos una felicidad que no cabe en los cajones del alma, sin embargo nos esforzamos en tener lo que no podremos cargar en la vida diaria ni tampoco en diez años. Porque la felicidad sabe encajar en tu álbum musical, en tu bolso de playa o en el baúl de tu auto. La felicidad no es resultado del éxito ni viceversa, porque exceso o logros no significan felicidad. Paz si, realización también, salud mental y física, las alegrías compartidas, poder amar y ser amado sin fingimiento ni restricción, pero con responsabilidad y respeto; la felicidad no requiere de lujos, pero debes darte el lujo de experimentar la riqueza de lo sencillo, aquellos planes que exigen unidad por encima de diversión, valores sobre intereses. La felicidad que no es compartida es falsa y sin Dios es completamente vana.
