El libro de Proverbios dice: “El hombre piensa su camino pero Dios endereza sus pasos” y desborda mi mente lo que implica trabajar con lo retorcido de la gente. Pensándolo así resulta mejor originar esta tarea desde la mente para no quebrar cada vasija de barro.
Algo retorcido es profetizar tus percepciones solo para analizar reacciones, obtener confesiones y comprobar tu lógica; conozco los que toman iniciativas hasta movilizarte y terminan esfumándose, pero también a los que te usan hasta convencerte de hacer algo y luego te borran, ni hablar, los que hacen un pulso con tu autoridad para medir debilidades, reflejos, potencial y fortalezas. La tarea divina es apoteósica pero victoriosa, porque mientras hacemos planes Dios se ríe y mientras ríe, endereza tus pies y reformatea tu cabeza.
