Mueve el velo

La Biblia dice que Moisés “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”. Hebreos 11: 27 Entendiendo que cada cosa tiene su raíz, visible o invisible, que las que no se ven superan la proporción de las visibles, esto incluye aquellas que pertenecen al plano espiritual, incluyendo a Dios, los ángeles, las fuerzas del mal, también reconocemos que así ocurre con el poder, la autoridad, el amor, etc… Buscar al Dios invisible significa despertar con nuevos ojos, abrirnos a nuevos horizontes, exponer el corazón a lo desconocido, confrontar la mente con otras realidades, caminando la ruta que únicamente la verdad puede trazar. Por tanto dejemos la orilla, lo superfluo, aquello que distrae los sentidos, y recuerda el dicho: « quien nunca se detiene a observar, jamás descubre lo invisible».

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