¡No te engañes!

Mucha gente que dice amar a Jesús no logra hacer el tiempo de calidad para buscarle ni cumplir sus demandas actuales. Olvidamos que si llevamos a Cristo en el corazón pero no lo manifestamos en el carácter es semejante a mantenerlo en el sepulcro de los intentos. Hacer de nuestras convicciones acciones contundentes es resucitar el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones; por eso la palabra nos confronta al decir que “más vale reprensión manifiesta que amor oculto”. Somos el portarretrato de un Cristo vivo, empático, amoroso, poderoso y real. Por eso tu mejor versión siempre será aquella donde mejor lo reflejes y tu mejor oración, esa donde cambias amor por deleite... En un corazón donde Dios puso eternidad decir que no tenemos tiempo, ¡es una barbaridad!

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