Hemos sido desafiados de muchas maneras y en varias oportunidades a ser una mejor versión, esa que deja pasar lo mejor de nosotros y de nuestro entorno a través de nuestro ser. Y sabemos que estamos bajo influencias y cosmovisiones que presionan nuestra esencia y hasta pueden golpearla rudamente. Se requiere de gran coraje, determinación e identidad para hacerlo, por ello debes ser paciente pero muy constante cuando te estás convirtiendo en alguien que no has sido antes, para ser el transeúnte que pasa de la rama seca a los húmedos aires del bosque, donde la mente de oruga cruza el inalámbrico horizonte, debe discernir por ella misma y escoger entre montones. Sí, transicionar es dejar atrás, disfrutando tanto la inestabilidad como las certezas del vuelo.
