Si Shakespeare hubiera nacido criollo… (1)

Si lejos de la niebla inglesa y castillos húmedos de ese país y de Stratford-upon-Avon, William Shakespeare en vez de nacer ahí hubiera nacido en una calle polvorienta de este valle de lágrimas tropical en pleno Caribe, República Dominicana, sus temas hubieran sido distintos, pero igual cargados de humanidad, pasión y sentimientos. Si oriundo de Villa Consuelo o Los Mina, en la capital; Baracoa o Los Pepines en Santiago, Pueblo Nuevo en San Francisco, Villa Rosa en La Vega, La Mesopotamia en San Juan, La Bombita en Azua o Ginandiana en El Seybo o cualquier otro lugar tendríamos en sus obras mucho sabor criollo. No hubiera tenido que inventar personajes… Dicen que los grandes hombres son hijos del tiempo, nacen donde se le ocurra a los caprichos de la historia. Muchos se desperdician por la estrechez de ambiente. Su ombligo pudo haberse enterado bajo la mata de almendras, en el patio de atrás de la casa de madera y zinc, donde la abuela ponía la mecedora para contar sus remembranzas. Shakespeare hubiera aprendido a jugar “vitilla” y a bañarse en el aguacero, antes que los secretos del teatro de la época; habría aprendido a esquivar chivos y puercos sueltos o hacer un carrito con ruedas de javilla y opinar de política en el colmado, sin que nadie le preguntara, siempre adaptando su genio al entorno criollo. Su primera obra se pudo haber llamado “Jánle” o “El solal paltido en do” o “paitío en do”. Se trataría de una obra en 3 actos sobre una herencia de un solar que da para parquear un motor grande y 20 primos que se pelean. El “Ser o no Ser” se transforma en “¿vendo o no vendo?” mientras averigua el precio actual del metro, en una litis que tiene 30 años, “lo papele no aparecen” y los únicos que cobran son los abogados. Romeo y Julieta no hubieran escapado al clima criollo y según la época sus nombres hubieran sido Ramón y Altagracia o Joendly y Frindesleyda en tiempos modernos de nombres “enredaos”, que vivirían uno en un barrio y la enamorada en otro. Las familias estarían separadas por una rivalidad política de los abuelos desde las épocas del reformismo y el PRD y no por razones nobiliarias. El Romeo criollo andaría en una passola “pretá”, en vez de balcones habría escaleras de caracol de hierro, en medio de la acera y no serían “iluminados por la luna” si no a través de una persiana mientras la tía “jamona” hace creer que ve TV y los mensajes de amor serían de 10 minutos en WhatsApp. Se hubieran suicidado con “3 pasito” y las familias reconciliadas se “habrían cómpueto pa pasase pal PRM, que ta dando puesto en el Ministerio de asunto sin importancia” (MASI).

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