El video del diputado Brailyn Vargas conocido como “Bray”, junto a un “bugarrón” en un hotel, exigiendo el pago tras un supuesto encuentro sexual. Es un caso que puede tratarse de una extorsión o un gancho para hacerle una campaña difamatoria. Aun así, está claro que la vida sexual es algo privado, pero y ¿cómo se recoge ahora la moral y la imagen del primer poder del Estado dominicano? Estamos frente al deterioro de la sociedad. Esos videos se han vuelto virales en redes sociales, y el Congreso debe pronunciarse, porque no es una conducta que refleja los valores de los dominicanos.
