Todos conocemos personas que interrumpen a los demás cuando se están expresando. En muchas culturas es símbolo de interés, mientras que para otros es mala educación.
Lo más importante es saber si nosotros somos o no interrumpidores: Algunos aficionados, otros profesionales. Y si eres de los que les molestan las interrupciones, al final te doy algunos tips para lidiar con personas que cortan el flujo.
A ver, hay diferentes razones por lo que una persona interrumpe, entendamos esto primero. Ya sea para corregirlo en uno o para sobrevivir a la situación.
Están los impacientes: Personas que no pueden esperar que uno termine la frase. Algunos hablamos un poco lento y otros piensan muy rápido. Nos completan la frase. O comienzan a exponer su idea. Para ellos no tenemos que terminar, ya saben lo que vamos a decir y expresan lo próximo que debe ir. Si eres así, practica mucho quedarte en silencio hasta el final, de manera consciente, hasta que salga inconscientemente. La práctica hace al maestro.
Están los autoritarios: Tienen o se sienten con mayor jerarquía. La quieren imponer o creen que la pueden perder.
Los ignorantes: Aquellos que temen ser descubiertos si no dicen algo. Es hora de interrumpir hasta para repetir lo que otros dicen. O para decir algo que sí saben, aunque no tenga nada que ver con lo que se está planteando.
También tenemos a los narcisistas, los inseguros, los poco empáticos y los entusiasmados. Sin dejar de lado a los dispersos, aquellos que no pueden mantener una conversación en un tema, sino que deben abrir un camino nuevo antes de llegar al final.
A todos podemos: Soportarlos, informarles, callarnos o dejarlos sin conocer el final. A algunos podemos poner límites, no a los jefes ni a los clientes. Pero a ninguno podemos cambiarlos… solo ellos pueden entender y decidir… por lo menos intentar hacer las modificaciones que mejoren la comunicación.
¿Puedes hoy desarmar a un interrumpidor o aguantarte para no ser tú quien rompe el flujo? Lo que es costumbre no es automáticamente asertivo.
