La llegada de polvo del Sahara es un fenómeno que ocurre cada año en América y Europa
Probablemente también te hayas preguntado cómo es posible que el polvo del Sahara recorra entre 5,000 y 10,000 kilómetros hasta llegar al Caribe. La respuesta es que sí ocurre, y no es un fenómeno extraño: es parte de la dinámica natural de la atmósfera.
En el norte de África, específicamente en el desierto del Sahara, se generan con frecuencia fuertes tormentas de viento que levantan enormes cantidades de arena y partículas muy finas de polvo. Este material no se queda cerca del suelo; por el contrario, es impulsado hacia capas altas de la atmósfera, donde puede permanecer suspendido durante días o incluso semanas.
Ese polvo queda atrapado en una masa de aire seco y caliente conocida como la Capa de Aire Sahariano (Saharan Air Layer). Esta capa se forma a altitudes aproximadas entre los 1 y 5 kilómetros sobre la superficie terrestre y funciona como una especie de “corriente aérea” que transporta el polvo a través del océano Atlántico.
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Impulsada por los vientos alisios, esta masa de aire viaja de este a oeste, cruzando el Atlántico hasta alcanzar el Caribe, el norte de Sudamérica e incluso partes de Norteamérica. En el proceso, puede influir en la calidad del aire, reducir la formación de huracanes al secar la atmósfera y provocar cielos más brumosos o atardeceres más intensos.

Lo que parece un viaje extraordinario de polvo en realidad es un mecanismo constante del sistema climático global, que conecta regiones del planeta a través del viento y la circulación atmosférica.
No todo es negativo con el polvo del Sahara
Se estima que cada año, especialmente entre mayo y agosto, con picos más frecuentes entre junio y julio, millones de toneladas de polvo sahariano cruzan el océano Atlántico. Este fenómeno, conocido como transporte de polvo atmosférico, puede afectar la calidad del aire en el Caribe, incluyendo República Dominicana, reduciendo la visibilidad y aumentando molestias respiratorias en personas sensibles.
Aun así, no todo su impacto es negativo. Este polvo transporta minerales como hierro y fósforo que, al depositarse en distintas regiones, actúan como fertilizantes naturales. Uno de los ejemplos más importantes es la Selva Amazónica, donde estos nutrientes ayudan a sostener la productividad de un ecosistema cuya fertilidad depende en gran parte de aportes externos como este.
Cómo afecta y recomendaciones para protegerse
Por lo general, las partículas del polvo del Sahara tienen un tamaño entre 2,5 y 10 micras. Se trata de partículas respirables que pueden ingresar al organismo a través de la nariz y la boca al momento de respirar, y alojarse en la tráquea y los bronquios.
Estas tormentas cuando logran concentrarse y alcanzar áreas pobladas de Europa y América, pueden provocar la aparición de alergias y crisis asmáticas en muchas personas«, explica la OMS.

¿Qué hacer? Lo ideal es evitar la exposición prolongada al polvo sahariano, por lo que la recomendación general es permanecer en interiores cuando se registran estas concentraciones en el ambiente.
Los mayores cuidados deben adoptarlos las personas con enfermedades respiratorias como la EPOC, así como los adultos mayores, las mujeres embarazadas y los niños, quienes suelen ser más vulnerables a los efectos de la mala calidad del aire.
Otras recomendaciones:
- Usar mascarilla o, en su defecto, un pañuelo de tela húmedo que cubra completamente nariz y boca para reducir la inhalación de partículas.
- Evitar la exposición prolongada al aire libre y permanecer en interiores cuando la concentración de polvo sea elevada.
- Si se siente irritación o presencia de cuerpos extraños en los ojos, lavarlos con abundante agua, preferiblemente potable, hervida o clorada.
- Lavarse las manos antes de tocarse los ojos o realizar cualquier procedimiento de limpieza ocular.
- Al limpiar superficies en el hogar, humedecer primero el piso antes de barrer para evitar que el polvo vuelva a levantarse y permanezca en el ambiente.
