Científicos de Corea del Sur han marcado un hito en la tecnología sostenible al desarrollar ventanas solares transparentes capaces de producir electricidad de forma ininterrumpida. Este avance, liderado por el profesor Jun Yong-seok de la Universidad de Corea, promete transformar la arquitectura moderna y la eficiencia de los edificios en todo el mundo.
A diferencia de las placas fotovoltaicas convencionales, este sistema no se detiene cuando se pone el sol. La innovación permite captar energía tanto de la radiación solar como de la iluminación interior, como lámparas LED o fluorescentes. Esto garantiza un flujo constante de energía independientemente de la hora o las condiciones climáticas.
El secreto de estas ventanas reside en la combinación de un reflector de Bragg distribuido (DBR) con celdas solares bifaciales de silicio. Este reflector actúa redirigiendo la luz infrarroja —que normalmente es invisible y se desperdicia— hacia las celdas solares para su conversión en electricidad.
Lo más sorprendente es que este proceso no sacrifica la visibilidad. El dispositivo mantiene una transparencia del 75,6%, una cifra muy similar a la de un cristal común. Además, ofrece un índice de reproducción cromática del 93,8%, lo que significa que los colores del exterior se ven naturales y sin distorsiones.
Hacia edificios de energía cero y autos eléctricos
El impacto de esta tecnología es vasto. Según los investigadores, su aplicación principal se encuentra en la construcción de edificios de energía cero, donde las fachadas de vidrio se convierten en plantas eléctricas activas. Asimismo, el sector automotriz podría beneficiarse integrando estas ventanas en vehículos eléctricos para aumentar su autonomía.
Este proyecto ha contado con el respaldo estratégico del Ministerio de Comercio, Industria y Recursos de Corea del Sur. Los resultados demuestran que es posible aprovechar fuentes energéticas antes ignoradas sin alterar el diseño ni la claridad de los espacios habitables.
El futuro del almacenamiento solar líquido
En paralelo a este desarrollo, la ciencia avanza en el almacenamiento de energía limpia. Recientemente se presentó un sistema que permite guardar energía solar en formato líquido para liberarla después como hidrógeno. Este método utiliza materiales accesibles para captar y transportar energía sin depender de infraestructuras complejas.
Ambas innovaciones representan caminos complementarios hacia la transición energética. Mientras las ventanas coreanas generan electricidad directa en las ciudades, el almacenamiento líquido podría facilitar el transporte de energía desde zonas desérticas hacia regiones con menor radiación solar.
