París. Un atentado que la Fiscalía investiga como “terrorista racista” costó la vida a una persona este viernes en las afueras de París y heridas a otras cinco y agitó la vida política del país en medio de las tensiones por las revueltas en varias ciudades y en plena precampaña para las presidenciales del año próximo.
Un individuo armado con una metralleta de tipo Sten disparó varias ráfagas en diferentes puntos de Trappes y La Verrière, lugares de alto porcentaje de población de origen inmigrante.
Identificado como Kévin T., nacido en 1987 y con antecedentes policiales, aunque no por radicalismo, fue arrestado minutos más tarde en la vecina localidad de Coignières por agentes de la Brigada Anticriminalidad. La mayor parte de las víctimas fueron heridas de gravedad, incluida una niña de doce años que recibió ocho impactos de bala y que se debate entre la vida y la muerte.
La Fiscalía Antiterrorista señaló enseguida el carácter racista de la acción y puso de manifiesto su premeditación. El sospechoso había preparado en su domicilio un artefacto explosivo casero, con tres bombonas de gas conectadas a un temporizador, aparentemente para hacerlo explotar cuando los agentes acudieran a registrarlo.
Aunque por ahora se desconoce si actuó en solitario, la Fiscalía indicó que ha arrestado a un familiar cercano al sospechoso. A medida que se iba conociendo que el autor de los tiroteos tenía en su punto de mira a personas de origen inmigrante, las críticas políticas apuntaron a la extrema derecha, acusada de crear un clima racista en el país.
Su líder, Marine Le Pen, que a primera hora publicó un mensaje de condena vago, se apresuró a matizarlo: “Los primeros elementos de la investigación sobre el asesinato y los intentos de asesinato de Trappes revelan un acto criminal de naturaleza terrorista agravado por el móvil abyecto del racismo”.
