Luis Manuel Piantini alerta que el bajo dinamismo interno pone en riesgo la meta de duplicar PIB en 2036
El economista Luis Manuel Piantini advirtió que el principal freno del crecimiento económico de República Dominicana no está en los factores externos ni en el contexto internacional, sino en un problema interno de falta de inversión, tanto pública como privada.
A su juicio, sin un cambio profundo en la forma en que el Estado concibe el gasto, la relación con el sector productivo y los incentivos a la inversión, el país difícilmente podrá cumplir la meta trazada de duplicar su producto interno bruto (PIB) hacia 2036. Piantini sostuvo que la economía dominicana muestra señales de agotamiento luego de años de expansión apoyada más en el gasto corriente que en la inversión productiva. Ese modelo, según dijo, puede sostenerse en el corto plazo, pero termina debilitando la capacidad de crecimiento y genera vulnerabilidades fiscales.
En su análisis, el énfasis del Gobierno en ampliar el empleo público y en extender subsidios a más de la mitad de la población ha tenido un alto costo en términos de eficiencia y sostenibilidad, al tiempo que ha desplazado recursos que pudieron destinarse a inversión.
El economista y ex vicegobernador del Banco Central planteó que el crecimiento reciente, ubicado en torno a 2.1%, no responde a choques externos como la guerra en Ucrania o la incertidumbre global. Para sustentar ese punto, recordó que economías cercanas a zonas de conflicto (como Polonia) o con tensiones geopolíticas relevantes han logrado tasas de expansión significativamente mayores.
A su entender, cuando el sector externo muestra buen desempeño, como ocurrió con el turismo, las remesas, la inversión extranjera y las exportaciones, resulta evidente que el problema es doméstico y está asociado a la debilidad de la inversión. Entrevistado por el periodista Héctor Linares, en el programa Palpitar Económico, que se transmite dentro de Puntos de Vista por Color Visión, Piantini afirmó que la inversión es el verdadero motor que empuja la economía, genera riqueza y crea las condiciones para una mejor distribución del ingreso.
“Sin crecimiento no hay nada que distribuir, y ese es uno de los errores más frecuentes en el debate público”, apuntó.
Desde su perspectiva, el uso intensivo del gasto corriente para sostener el empleo formal ha llevado a una expansión excesiva del tamaño del Estado. Señaló que el sector público absorbió cerca del 60% del empleo formal creado recientemente, lo que evidencia que el sector privado no está generando suficientes puestos de trabajo. Esa situación, advirtió, no solo es insostenible, sino que también refleja una economía que pierde dinamismo productivo y capacidad de innovación.
El economista fue crítico con el nivel de subsidios que recibe la población, que supera el 50%, a pesar de que los indicadores oficiales de pobreza monetaria se sitúan en torno al 18% o 19%. Para Piantini, esa brecha implica un uso ineficiente de los recursos públicos y una presión creciente sobre las finanzas del Estado. A esto se suma, según indicó, un sistema tributario en el que una parte significativa de la población no contribuye, lo que reduce la presión tributaria efectiva y carga el peso del financiamiento sobre un grupo reducido de contribuyentes.
La deuda y lo fiscal
En materia fiscal, Piantini rechazó la idea de que el problema del país sea la baja tasa impositiva. Argumentó que los principales impuestos, como el impuesto sobre la renta y el ITBIS, se encuentran entre los más altos de la región, y que el sistema es progresivo.
A su juicio, insistir en más reformas tributarias sin corregir primero la eficiencia del gasto y la estructura del Estado solo profundizaría las distorsiones existentes y desincentivaría la inversión.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la creciente dependencia de la deuda para financiar incluso el gasto corriente. Alertó que una proporción cada vez mayor de los ingresos públicos se destina al servicio de la deuda, lo que reduce el espacio fiscal para inversión y aumenta la vulnerabilidad ante una eventual crisis. Recordó experiencias pasadas en las que un manejo fiscal inadecuado terminó disparando los niveles de pobreza en poco tiempo.
Piantini subrayó que la historia económica dominicana muestra con claridad que los períodos de mayor crecimiento estuvieron asociados a grandes inversiones y reformas estructurales.
Citó como ejemplos las inversiones en infraestructura hidráulica y energética de décadas pasadas, y reformas de inicios de los años 90, que permitieron tasas de crecimiento cercanas al 5%. En contraste, la ausencia de reformas y de un clima favorable a la inversión limita hoy el potencial de expansión, sostuvo.
En el ámbito internacional, el economista advirtió que el país enfrenta un entorno más competitivo para atraer capitales. Señaló que en el Caribe y América Latina se está produciendo una recomposición de flujos de inversión, impulsada por cambios en la política de EE.UU. Dijo que países que antes estaban fuera del radar de los inversionistas comienzan a abrirse, lo que reduce la ventaja relativa que tenía República Dominicana como destino estable y seguro.
Se requiere una política comercial más dinámica
Desde la óptica del ex vicegobernador del Banco Central, el nuevo contexto obliga a una respuesta más activa de la política económica y comercial. En particular, expresó preocupación por la tarifa del 10% que enfrentan las exportaciones dominicanas hacia el mercado estadounidense, una carga que no tienen competidores directos como México, El Salvador o Guatemala. A su juicio, ese elemento pone en riesgo miles de empleos vinculados a las zonas francas y resta atractivo al país como plataforma exportadora.
El economista consideró que, si no se actúa con rapidez, la relocalización de inversiones hacia otros países de la región podría afectar de manera directa la generación de empleo. Indicó que la creación de parques industriales, aunque positiva, no es suficiente si no se garantiza un entorno competitivo en términos de costos, acceso a mercados y estabilidad regulatoria.
