Los economistas Raul Ovalle y Jaime Aristy Escuder coinciden en que el presidente Luis Abinader fue certero en su discurso de ayer sobre el impacto económico de la crisis petrolera, pero advierten sobre la necesidad de medidas a más largo plazo.
Aristy Escuder consideró que el presidente Abinader abordó de forma correcta la forma en que se debe enfrentar el choque petrolero que afecta al mundo provocado por la guerra en Irán.
Dijo que para evitar un escenario económico más negativo hay que adoptar medidas, que como afirmó el presidente, implican sacrificios en el presente, pero evitan mayores costos en el futuro.
Refirió que medidas como teletrabajo, educación virtual, cierre temporal de actividades productivas y largas filas para el suministro de combustibles son algunas de las medidas adoptadas por algunos países para enfrentar la crisis petrolera.
“Si el precio promedio del petróleo se coloca entre los 100 y los 150 dólares y se asume una elasticidad precio de -0.1 combinada con un aumento proporcional de los precios en el mercado interno, las importaciones se colocarían entre un 5.2% y un 7.2% del PIB. Ese resultado implica que el incremento de los precios internacionales de los combustibles tendría un impacto negativo sobre las cuentas externas y fiscales, lo que obligaría a elevar la deuda pública y a utilizar parte de las reservas internacionales para amortiguar el choque de oferta”, apuntó.
Dijo que de todo lo anterior se desprende la importancia de las medidas que anunció el presidente Abinader y que deberán adoptarse a la mayor brevedad. Asimismo, dijo que es indispensable darle seguimiento a la propuesta de monitorear los precios de los alimentos y velar por la buena ejecución del programa de subsidios a los fertilizantes para asegurar que se traduzcan en costos de producción lo más bajos posibles.
Sostuvo que esos programas deben ser complementados con medidas que promuevan una mayor competencia en el segmento de distribución de la cadena de suministro de los alimentos para reducir el margen que existe entre el precio al consumidor y el que percibe el productor. “Afortunadamente, Punta Catalina y algunas generadoras de electricidad a gas natural tienen contratos de suministro de combustible, carbón y gas natural, a precios fijos hasta finales de año. Esto le dará un margen de maniobra a las autoridades para tomar medidas en los próximos meses que aseguren una mejora de la facturación y cobranza de las empresas distribuidoras de electricidad, condición indispensable para el suministro de electricidad, la sostenibilidad de las finanzas públicas y la estabilidad macroeconómicas”, sostuvo.
Ovalle valora medidas
El economista Ovalle considera los aspectos del discurso del mandatario que fueron asertivos, lo que define como una serenidad realista. “El Presidente acertó al dirigirse al país en un tono sereno, cauto y sin vender la ilusión de que estamos blindados. Advirtió, de forma transparente y responsable, que enfrentamos un choque global con pocos precedentes modernos y que sus impactos se transmitirán parcialmente a bienes y servicios clave, incluyendo combustibles, transporte y alimentos.
Ovalle dijo que Abinader preparó políticamente al país para decisiones difíciles, colocando la protección de los hogares más vulnerables como prioridad. “Reconoció nuestro historial de resiliencia y destacó que hoy contamos con herramientas para navegar la tormenta”, reflexionó.
Economista apunta a los riesgos del conflicto
Desde la perspectiva de Ovalle, el principal límite del discurso de Abinader está en que parece asumir que la guerra es un episodio severo, pero esencialmente transitorio. “La evidencia apunta en otra dirección. En cuestión de semanas, la confrontación escaló de ataques sobre infraestructura militar a bloqueos logísticos y destrucción de capacidad energética crítica. Diversos analistas ya advierten que el riesgo inminente es el de incursiones terrestres con alcance limitado. Si ese escenario se confirma, los impactos del conflicto aumentarán en duración y severidad, y las medidas anunciadas habrán sido diseñadas para un conflicto que ya no existe”, advirtió. El economista recomendó al gobierno evitar que la respuesta que ha diseñado quede en retraso por la realidad. “Más que un conjunto adicional de medidas se necesita una lógica distinta de gestión: protocolos de acción según se confirmen escenarios más adversos; planes de contingencia explícitos y una frecuencia de actualización acorde con la velocidad del deterioro externo.
Esa arquitectura debe articular, con mayor visibilidad, a la Presidencia, Hacienda y Economía, el Banco Central, Industria y Comercio, Agricultura, y sectores productivos”, dijo.
