La Habana. Los altos cargos militares predominan en la nueva lista de cubanos sancionados por EE.UU., lo que evidencia que Washington pone el foco en una institución clave en la isla no sólo por sus capacidades defensivas, sino principalmente por su poder político y económico.
Hasta el momento, siete de las 12 personas sancionadas por la Orden Ejecutiva del 1 de mayo son militares (entre ellos varios generales) y cuatro de las cinco entidades afectadas pertenecen orgánicamente al ejército cubano o están dirigidas por uniformados.
No parece una casualidad. Estas sanciones de Washington -que se prevé que no sean las últimas- vienen a subrayar que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba son mucho más que un ejército, como coinciden en señalar los expertos.
Poderío
De un lado está su poder político, tanto en lo abstracto como en lo concreto. Las FAR, formadas a partir del ejército rebelde que propició el triunfo de la revolución en 1959, han sido desde sus inicios una fuente de legitimidad y capital político, aunque éste se haya erosionado con el paso de los años y las crisis.
Su primera figura es el expresidente Raúl Castro, quien fue ministro de las FAR durante casi medio siglo, entre 1959 y 2008. Pese a que abandonó en la década pasada todos sus cargos en el Gobierno de la isla y el partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), se mantiene a sus 94 años como general de Ejército.
Su figura, a la que últimamente los medios oficiales denominan “líder al frente de la revolución”, sigue siendo esencial en el juego político cubano. De ahí su papel -y el de su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “Raulito”- en los recientes contactos con EE.UU.
Por eso tendría hondas repercusiones políticas una posible acusación formal contra él en EE.UU., como se ha avanzado en varios medios estadounidenses, en relación al incidente de 1996 en el que Cuba derribó dos avionetas de la organización cubanoamericana “Hermanos al Rescate”.
Más allá de Raúl Castro, los militares cubanos tienen una presencia estratégica transversal en los principales círculos políticos: de los 13 miembros del buró político del PCC -el núcleo del poder-, cuatro son generales; y en el Consejo de Ministros son cinco los uniformados.
Además, entre los nuevos siete militares sancionados por EE.UU., cinco son también diputados en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, parlamento unicameral) y cinco pertenecen al selecto centenar de personas que integran el Comité Central del PCC.
