El agro dominicano mira hacia afuera entre logros y desafíos

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Punta Cana;- La República Dominicana se encuentra en un punto de inflexión en su desarrollo agroalimentario: mantener el abastecimiento interno, que ronda el 90% de la canasta básica, o dar un paso más decidido hacia la conquista de mercados internacionales.

Esa disyuntiva marca las discusiones del XXVII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, celebrado en Punta Cana, donde expertos y productores coincidieron en que el país debe pensar en grande sin descuidar lo ya alcanzado.

Durante décadas, la estrategia nacional se enfocó en garantizar autosuficiencia en rubros esenciales. Hoy el debate se mueve hacia la capacidad de diversificar, innovar y competir en un contexto global donde la producción de alimentos enfrenta regulaciones más exigentes, impactos del cambio climático y tensiones comerciales.

En este escenario, la República Dominicana aparece con dos cartas de presentación: por un lado, su condición de líder exportador en el Caribe; por otro, el potencial de productos como el arroz que, aunque restringido por normativa, despierta el interés de cadenas internacionales.

La especialista costarricense Gloria Abraham situó el caso dominicano dentro de una transformación regional más amplia. Recordó que América Latina y el Caribe son las únicas regiones con superávit alimentario, lo que convierte a sus países en proveedores indispensables para el resto del mundo. En ese entramado, la isla caribeña ha sabido ganar espacio en mercados exigentes como Estados Unidos y la Unión Europea, apoyada en productos tradicionales como banano, tabaco y azúcar.

Pero la concentración en pocos renglones plantea riesgos. “Cada crisis trae consigo oportunidades”, advirtió Abraham, al referirse a la necesidad de ampliar la base productiva y de apostar por la digitalización y la innovación como vías para mantener la competitividad.

Ese planteamiento conecta con las inquietudes de productores locales, que ven en el arroz una oportunidad de diversificación. Aunque una resolución del Consejo de Seguridad Alimentaria mantiene cerrada la puerta a su exportación, representantes de la industria y de la diáspora dominicana en Estados Unidos consideran que el grano puede convertirse en un nuevo producto bandera.

La National Supermarket Association (NSA), que agrupa más de 600 supermercados en la costa este estadounidense, manifestó interés en colocar arroz dominicano en sus anaqueles con etiquetas que resalten su origen. No se trata solo de vender grano pulido o integral, explicaron los productores, sino de abrir espacio para subproductos como espaguetis y galletitas elaborados a base del cereal.

Osmar Benítez, presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), lo resumió con una idea: “No es exportar excedentes, sino producir con un enfoque de exportación”. De ese modo, el sector podría captar divisas adicionales y consolidar presencia en un mercado donde los dominicanos residentes representarían un público natural para consumir el producto.

La calidad del grano es uno de los puntos fuertes en este planteamiento. Productores como Mandy Pimentel destacan que, tras décadas de inversión en procesos, el arroz dominicano ofrece textura, sabor y presentación que compiten con lo mejor del mercado internacional. El reto, reconocen, es garantizar continuidad y volumen frente a países como Estados Unidos, que colocan grandes cantidades a precios bajos.

En paralelo, las estadísticas respaldan la capacidad exportadora del país. República Dominicana concentra más de tres cuartas partes de las exportaciones agroalimentarias del Caribe, un dato que ilustra su liderazgo regional y que refuerza la idea de que el país tiene músculo para asumir nuevos proyectos de internacionalización. Sin embargo, las mismas cifras evidencian que la mayor parte de esos envíos dependen de pocos destinos y de productos específicos, lo cual hace urgente la diversificación.

En este sentido, voces como la de Oliverio Espaillat Bencosme, expresidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz, llamaron a “organizar la casa” antes de abrir nuevos caminos. Para él, la clave está en mejorar la productividad, mecanizar procesos y cuidar la calidad para no comprometer lo que se ha construido en el mercado interno.

El debate sobre el futuro del agro dominicano deja claro que no se trata de escoger entre el abastecimiento local y la exportación, sino de encontrar un equilibrio. La experiencia del país como líder en el Caribe le da un respaldo sólido, pero el desafío de productos como el arroz revela que todavía quedan pasos por dar en la construcción de un modelo exportador más amplio y diverso

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