El Banco Popular afianza la cartera turística más sólida del sistema financiero

La entidad vincula la solidez del crédito turístico con la estabilidad y confianza de los inversionistas en República Dominicana

Madrid, España.- La cartera turística del Banco Popular Dominicano no solo es la más voluminosa del sistema financiero nacional, sino también la más sana. Al cierre de 2025, el financiamiento destinado al sector alcanzó un balance de US$1,900 millones, con un crecimiento interanual de 27 %, muy por encima del aumento promedio de 10 % registrado por la cartera total de la entidad.

Se trata de una cartera sin niveles significativos de morosidad, un comportamiento que refleja directamente la calidad del inversionista turístico que opera en la República Dominicana y la naturaleza de largo plazo de los proyectos que se desarrollan en el país.

El presidente ejecutivo del Banco Popular, Christopher Paniagua, explicó que ese desempeño crediticio convierte al turismo en el principal activo sectorial del Banco Popular, al representar el 12 % de su cartera total, una proporción que lo coloca claramente por encima de otros sectores estratégicos, como energía, que ocupa el segundo lugar con un 9 %.

La diferencia entre ambos rubros es un indicativo del peso estructural que ha adquirido la actividad turística dentro del balance de la institución financiera y su rol como eje central de la intermediación bancaria vinculada al crecimiento económico.

Las cifras fueron compartidas durante un encuentro con periodistas dominicanos en Madrid, antes del inicio de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) 2026, escenario que el banco utiliza cada año no solo como espacio de relacionamiento, sino como termómetro para medir el pulso de la inversión turística y el interés sostenido de los capitales internacionales en el país.

Más allá del volumen de la cartera, Paniagua enfatizó que su calidad responde a un rasgo distintivo del turismo dominicano: el perfil del inversionista.

Aseguró que el inversionista que llega a República Dominicana, en sentido general, pero especialmente en el sector turístico, es una empresa y son personas de palabra, con visión de largo plazo. Ese comportamiento, indicó, ha quedado demostrado durante más de tres décadas y explica por qué el turismo exhibe tan buen desempeño crediticio dentro de la organización.

Ese vínculo entre calidad del inversionista y desempeño financiero ha permitido que el Banco Popular acompañe el crecimiento del turismo con estabilidad, incluso en un contexto internacional marcado por volatilidad, conflictos geopolíticos y tensiones comerciales. Aun así, el flujo de proyectos no se ha detenido. Por el contrario, mantiene una trayectoria ascendente.

Al llegar a Fitur 2026, en la capital española, el banco evalúa 17 proyectos turísticos con documentos en mano, cuya inversión total supera los US$2,300 millones y que requerirían financiamientos aproximados por US$1,300 millones. De concretarse, esos desarrollos aportarían alrededor de 7,000 a 7,500 habitaciones adicionales a un parque hotelero nacional que ronda actualmente las 92,000 habitaciones, además de generar unos 6,000 empleos directos nuevos y cerca de 18,000 empleos indirectos.

El volumen de proyectos en evaluación confirma una tendencia de crecimiento sostenido. En 2024, el Banco Popular llegó a FITUR con iniciativas que totalizaban inversiones por US$1,600 millones, mientras que en 2023 la cifra ascendía a US$1,300 millones. La progresión de esos montos, año tras año, refuerza la percepción de que el turismo dominicano continúa consolidándose como uno de los destinos más atractivos para la inversión en el Caribe y América Latina.

Esa confianza se sustenta, en buena medida, en el desempeño macroeconómico del sector. De acuerdo con la actualización más reciente del Banco Central, el turismo representó el 9.2 % del producto interno bruto del país el año pasado, con un aumento de 160 puntos base. Además, generó US$11,200 millones para la economía dominicana y recibió 11.7 millones de turistas, una cifra que mantiene una tendencia creciente y que combina tanto los visitantes que llegan por vía aérea como los cruceristas.

Actualmente, alrededor del 80 % de los turistas arriban al país por avión y el 20 % por cruceros, una combinación que el Banco Popular considera sana y coherente con la estrategia de diversificación impulsada por el Gobierno, tanto en términos de mercados emisores como de destinos internos. En esa línea, la entidad también participa en el financiamiento y evaluación de la expansión portuaria, con siete puertos operativos y uno en construcción en Samaná, cuya apertura está prevista para el próximo año.

Región Este

Desde la perspectiva geográfica, el 90 % de los proyectos turísticos en evaluación continúa concentrado en la región Este, desde La Romana hasta Miches. No obstante, la distribución territorial es hoy mucho más amplia que hace una década, cuando la inversión se enfocaba casi exclusivamente en Punta Cana y Bávaro. A ese mapa se han incorporado zonas como Macao, Uvero Alto, Bayahíbe y Miches, que ha ganado un protagonismo creciente en los últimos años.

El interés también se extiende hacia otras regiones. El banco observa actualmente tres proyectos en la zona de Puerto Plata, algunas iniciativas en Juan Dolio y un renovado interés en el suroeste del país. En Puerto Plata, el Banco Popular participa, junto al Banco de Reservas, en el proceso de renovación del destino a través del proyecto Bergantín, donde ya se identifican tres desarrollos en etapa inicial.

En el caso del sur, la entidad prevé desempeñar un rol relevante en el desarrollo de Cabo Rojo. Aunque Paniagua prefiere no adelantar detalles por ahora, confirmó que, como en otros polos turísticos, el banco estará presente desde las primeras etapas del proyecto. En esa zona ya se observan señales concretas de avance, como la llegada de cruceros, la apertura de hoteles, el inicio de operaciones del aeropuerto a mediados de 2026.

El acompañamiento del Banco Popular al turismo no es coyuntural. Se remonta a más de tres décadas, cuando la institución identificó el potencial del sector como piedra angular del crecimiento económico y del bienestar del país. En ese entonces, financió el primer hotel en Bávaro, el hotel Barceló, y abrió la primera sucursal bancaria en esa zona. Posteriormente, fue el primer banco en financiar el primer hotel en Miches, donde hoy operan cinco hoteles y se evalúan dos transacciones adicionales.

Ese respaldo histórico ha permitido la construcción y renovación de más de 32,000 habitaciones hoteleras, así como la diversificación de la oferta turística complementaria, con proyectos vinculados a servicios, infraestructura, logística y experiencias asociadas al ecosistema turístico. El impacto de ese financiamiento se traduce en la generación de más de 29,000 empleos directos y más de 87,000 empleos indirectos, con efectos multiplicadores en múltiples comunidades del país.

Con el paso del tiempo, también ha evolucionado el modelo de financiamiento. Aunque el préstamo directo sigue siendo el principal producto, el banco ha ampliado su apoyo al sector mediante las compañías del mercado de valores de la República Dominicana. Al cierre de 2025, canalizó US$400 millones hacia el turismo a través de estos vehículos, incluyendo operaciones de estructuración y participación en capital.

Un ejemplo de esa evolución fue la adquisición del 25 % de dos hoteles de Meliá en la República Dominicana por US$75 millones, anunciada el año pasado. Se trató de la primera vez que Meliá incorporó socios minoritarios fuera de España, una transacción que fue reconocida como “Transacción del Año” por la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) y que marcó un antes y un después en la forma de estructurar inversiones hoteleras en el país.

De cara a 2026, el Banco Popular prevé que su Administradora de Fondos de Inversión (AFI) vuelva a participar en el capital de algunos hoteles, como parte de esa relación de largo plazo basada en la confianza entre inversionistas, sector financiero y país.

Esa transformación del modelo también se refleja en el tipo de proyectos que hoy se financian. Mientras en los años noventa los hoteles requerían inversiones cercanas a US$110,000 por habitación, en la actualidad existen desarrollos que demandan casi US$600,000 por habitación, lo que evidencia un salto significativo en la sofisticación, estándares y escala.

Durante esta semana en Madrid, la agenda del banco incluye más de 40 reuniones, 43 ya pactadas, con desarrolladores, cadenas hoteleras y operadores turísticos. En esos encuentros se analizan proyectos nuevos y se profundiza en iniciativas en evaluación, en un contexto que el banco describe como particularmente favorable para la inversión, sustentado en la estabilidad política, social y económica del país.

Para el Banco Popular, esa combinación de estabilidad, calidad del inversionista y madurez del sector explica por qué el turismo no solo es el principal generador de divisas y empleo, sino también el activo crediticio más sólido dentro de su balance. Un posicionamiento que, a juicio de la entidad, seguirá fortaleciéndose en los próximos años, en la medida en que el turismo continúe siendo uno de los pilares del crecimiento económico dominicano.

Ejecutivos del Banco Popular y los periodistas hablaron sobre el desempeño del financiamiento turístico y las perspectivas del sector.

Un equipo que trabaja con consistencia

En el encuentro con los medios, junto a Christopher Paniagua participaron Luis E. Espínola, vicepresidente ejecutivo senior de Negocios Nacionales e Internacionales; Antonia Antón de Hernández, vicepresidenta ejecutiva senior de Gestión Humana, Transformación Cultural, Administración de Créditos y Cumplimiento; Robinson Bou, vicepresidente ejecutivo de Negocios Empresariales y de Inversión; José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas, Reputación y Banca Responsable del Grupo Popular; Juan Manuel Martín de Oliva, vicepresidente del Área de Negocios Turísticos; José Hernández Caamaño, vicepresidente del Área de Ingeniería y Mantenimiento; Mariel Bera, vicepresidenta del Área de Relaciones Corporativas y Banca Responsable; y Karina Vallejo, gerente senior de la División de Negocios Turísticos.

También estuvieron presentes Eugene Rault Grullón, vicepresidente ejecutivo de Servicios Digitales Popular; Luis José Jiménez, vicepresidente ejecutivo de AFP Popular; y José Manuel Cuervo, vicepresidente de Área de Filiales del Mercado de Valores del Grupo Popular, entre otros ejecutivos y colaboradores de la organización financiera, entre ellos Rainier Maldonado.

La presencia de ese equipo en Madrid refleja la dimensión estratégica que el Grupo Popular otorga al turismo y su convicción de que el sector seguirá siendo uno de los principales ejes del crecimiento económico dominicano en los próximos años.

Una cita que convoca al mundo

En su edición número 46, Fitur se celebrará del 21 al 25 de enero en el Recinto Ferial de Ifema Madrid, consolidándose como una de las plataformas globales más influyentes del sector. Las cifras que desde allá se han ofrecido respaldan esa condición. Habrá nueve pabellones, 10,000 empresas representadas, 967 expositores titulares y la participación de 161 países, 111 de ellos con representación oficial, diez más que en la edición anterior.

El crecimiento de la feria también se expresa en la incorporación de 18 nuevos países, especialmente de África y Asia-Pacífico, regiones que, de acuerdo con ONU Turismo, lideraron el crecimiento mundial de llegadas durante el último año. Este dinamismo refuerza el papel de Fitur como un termómetro del turismo internacional y como un punto de encuentro donde se definen tendencias y se concretan negocios de alto impacto.

Banco
Observa actualmente tres proyectos en la zona de Puerto Plata, Juan Dolio y un renovado interés en el suroeste del país.

US$1,600 MM
En 2024, el Banco Popular llegó a FITUR con iniciativas que totalizaban inversiones por US$1,600 millones.

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