El subsidio a los combustibles llega a quienes no lo necesitan

El esquema sin distinción beneficia a todos por igual, eleva el costo fiscal y reabre el debate sobre una transición a ayudas dirigidas a los más vulnerables

El aumento sostenido del precio internacional del petróleo trae de nuevo al debate el tema de la política de subsidios a los combustibles en República Dominicana, mecanismo que presenta una limitación estructural: su carácter regresivo.

En la práctica, el subsidio beneficia a todos los usuarios, sin importar los niveles de ingresos monetarios. No discrimina respecto a quien necesita más, quien necesita menos, o simplemente si una parte de la población no merece ser subsidiada. Entre “una cosa y la otra”, en esa sombrilla de apoyo que abre el gobierno, se cubre desde la señora que apenas usa una estufita para hervir víveres una o dos veces al día, porque no tiene para más, el trabajador de carro público que instala un tanquecito para mover su medio de transporte y salir a recoger pasajeros, pero ahí también “se cuela” una industria millonaria, que debería estar sujeta a otro tipo de trato; que no necesita subsidio.

Consultado por elCaribe sobre este particular, el economista Haivanjoe Ng Cortiñas indica que ante este escenario, y considerando las restricciones fiscales, con un presupuesto de aproximadamente RD$12,000 millones para subsidios en 2026, surge la necesidad de avanzar hacia un esquema más eficiente, equitativo y sostenible.

Según su análisis, una alternativa viable es la implementación de un subsidio digital focalizado, orientado exclusivamente a los sectores más vulnerables de la población, no para todos los que actualmente quedan arropados con el beneficio. “Este modelo permitiría transformar el subsidio actual en un instrumento no regresivo, alineado con criterios de equidad social y responsabilidad fiscal”, asegura.

El domingo, en un mensaje a la nación, a propósito de la carestía del petróleo en los mercados internacionales, por efecto del conflicto bélico entre Irán, Israel y Estados Unidos, el presidente dominicano Luis Abinader dio garantías de que el precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP) se va a mantener sin variación y los subsidios a otros combustibles. “Los combustibles continuarán siendo subsidiados por montos que en algunos casos superan los 100 pesos por galón, y hemos decidido mantener sin variación el precio del GLP, por su impacto directo en los hogares más vulnerables”, indicó el mandatario.

El presidente definió como responsables los ajustes que han tenido los precios de las gasolinas, que han subido 15 pesos en las últimas dos semanas.

“En el año 2025 subsidiamos por un monto de 11,500 millones de pesos al combustible y a la electricidad con otros 105 mil millones. Y en lo que va de 2026 el subsidio al combustible asciende ya a unos 4,000 millones de pesos”, detalló.

El jefe de Estado explicó que el presupuesto para el año 2026 se realizó con un petróleo a 65 dólares por barril y dijo que el aumento a casi 100 dólares tiene un costo fiscal creciente que, de mantenerse sin ajustes, comprometería la sostenibilidad de las finanzas públicas. “Por eso, los ajustes graduales que hemos implementado en los precios de los combustibles son una respuesta responsable ante una realidad externa exigente”, dijo.

Abinader apuntó que la corrección parcial en el precio de las gasolinas y el gasoil, de entre 5.2% y 6.7%, permitirá reducir el subsidio en al menos 12,000 millones de pesos en lo que resta del año.

Ayer, el petróleo Texas, el de referencia para el caso dominicano, cayó 10% y finalizó la jornada a 88.13 dólares el barril, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, decidiera aplazar durante cinco días los ataques contra centrales eléctricas e infraestructura energética de Irán.

Para el caso en cuestión (el de los subsidios locales a los combustibles), NG Cortiñas sugiere que desde el punto de vista técnico, el subsidio digital puede estructurarse a través de transferencias directas mediante plataformas electrónicas vinculadas a la cédula de identidad, integradas con los programas sociales existentes. Esto permitiría una mayor trazabilidad del gasto, reducir filtraciones y mejorar la eficiencia en la asignación de los recursos públicos.

“En el plano económico, focalizar el subsidio reduciría el costo fiscal, al eliminar transferencias implícitas hacia segmentos de mayores ingresos y concentrar el apoyo en quienes realmente lo necesitan. Además, contribuiría a mejorar la calidad del gasto público en momentos de crecientes presiones por el alza del petróleo”, expuso.

Economista Haivanjoe Hg Cortiñas.

Es una gestión que debe realizarse con cuidado

Desde la óptica de NG Cortiñas, el componente político de la transición es clave. “Eliminar gradualmente el subsidio generalizado debe gestionarse cuidadosamente para evitar impactos bruscos en los precios y en el costo de vida. Esto implica diseñar un esquema de implementación progresiva, acompañado de una comunicación clara que explique los beneficios de un sistema más justo”, expuso. Y agregó: “El contexto actual permite repensar el esquema de subsidios a los combustibles. Pasar de un modelo generalizado y regresivo a uno digital, focalizado y no regresivo no solo es técnicamente posible, sino que representa una evolución necesaria (…)”, indicó.

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