Es la propietaria de “Las Casildas”, un emprendimiento de confección de carteras, de bolsos y otros productos

Las manos de Casilda Heredia son pura artesanía; están bastante acostumbradas a trabajar piezas basadas en la técnica de cestería, macramé y pedrería, entre otras, hasta alcanzar los más finos productos para el mercado de la moda.

Lo que hace Casilda son colecciones que se pueden combinar con diferentes estilos o atuendos. Sus tonalidades neutras se lo permiten y reflejan una personalidad empática con la moda sostenible. Se trata –en general- de creaciones artesanales que nacen de un trabajo creativo inspirado en la naturaleza y sus recursos para elaborar piezas únicas.

Su empatía con el medio ambiente la ha conducido sin contratiempo a obtener resultados que no entran en discusión: carteras, bolsos y otros productos que llevan como materia prima residuos de papeles industrializados.

Casilda Heredia estudió contabilidad, pero su mayor pasión está en crear; en el arte. Se ha capacitado en varias áreas de la artesanía, pero sus destrezas creativas vienen de lejos.

“Vienen desde mis ancestros, cuando veía a mi abuela colectar retazos de tela donde una modista amiga para crear las alfombras que decoraban la habitación al pie de las camas o cuando elaboraba esos bellos manteles bordados a mano”, le cuenta la emprendedora dama al periódico elCaribe.

La artesanía vive en ella. Constantemente asume retos. Lo hace con una firme disciplina; no se detiene hasta que sus ideas toman forma. Una forma que atrae cada vez más clientes hacia Las Casildas, creación artesanal, que es como se denomina la tienda. “Las mujeres de hoy necesitamos lograr lo que nos proponemos, debemos confiar en nosotras mismas y no dejar que nadie nos desanime a lograr lo que soñamos y lo que queremos”, plantea.

“Las Casildas no solo aportan beneficios económicos a mi vida, sino que también en el momento que estoy elaborando una pieza, la paz interior que tengo conmigo no tiene precio”, comenta, con dejo de satisfacción. “Este es el momento relax de mi vida. Es mi terapia, porque es lo que me gusta. Y cuando tú haces lo que te gusta, no trabajas… más bien te diviertes”, agrega.

La idea principal de comercializar las piezas, vienen de amigas de Casilda, que creyeron en su capacidad al verla crear grandes detalles desde cero, con sus propias manos, y ahí vieron una oportunidad de negocio.

“Las Casildas es un proyecto ejemplo de trabajo sin límites, que se suma a la revolución de la moda sostenible que tanto necesita el planeta”, asegura. Le gusta hablar del tema y no lo disimula.

Crisis, una oportunidad para crecer

El proyecto en sí nació en el año 2020, con el confinamiento de las personas en sus casas, que impuso la pandemia de covid-19 y el pánico que se sentía por la situación. Fue el momento más crítico al que empujó la crisis sanitaria a esfera global. Y en el caso de la República Dominicana no fue la excepción.
“Buscaba algo que me calmara, porque como madre tenía que transmitir en la casa que teníamos el control a pesar de lo que estaba sucediendo en el mundo”, rememora Casilda.

“En ese momento me enfoque en las manualidades y, acompañada de mis dos hijos, llegamos a elaborar una cantidad de carteras y bolsos de papel reciclado”, explica. Se le puede ubicar por las redes sociales y por WhatsApp. En Instagram su negocio se localiza como @bylascasildas. En esa plataforma se muestran diversos modelos de productos.

Y por esa vía los prospectos clientes la contactan y pueden tener un acercamiento más personal, así como ver el tema de los precios y detalles especiales que la emprendedora mujer sugiere al cliente, personalizando de esa manera su solicitud, dándole el tiempo de espera de dicho producto y acordando la entrega de la prenda, que se hace por mensajería.

“Hoy día, gracias a Dios, se me unió mi hermana al proyecto y sus dos hijas. Por ahora somos seis, quienes compartimos todo el proceso de elaboración, desde cortar el papel, hasta crear las varillas, pintarlas y elaborar la pieza”, explica.

Finos detalles para una clientela que es exigente

El costo de todo lo que crea Casilda siempre depende de la complejidad de los tejidos, de la técnica de cestería, tamaño y detalles agregados a solicitud del cliente. Pero en todo caso, se trata de precios asequibles. Las Casildas están al alcance de todas aquellas personas que crean y apoyan los proyectos de moda sostenible.

“Nosotras estamos laborando desde la casa y proyectamos en las redes; al momento no tenemos local físico para el cliente. Más que un local para mostrar y vender al público, me gustaría tener un taller donde pueda enseñar a aquellas personas que quisieran aprender un oficio. Eso ayudaría a que cuando les llegue la suerte de emprender, tengan el conocimiento y puedan salir adelante”, explica Heredia, en la conversación sostenida a media mañana.

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