Sus atractivas colecciones, mezclas de metales con piedras autóctonas del país, cautivan a los clientes de aquí y de allá

Laura Tosato es una diseñadora dominicana que vuela siempre por lo alto; sus joyas, en las que mezcla metales con piedras autóctonas de la República Dominicana, como el larimar y el ámbar, son una muestra del fino trabajo que realiza.

Sus colecciones reúnen pasión por la naturaleza, buen gusto, amor por su país y una profunda mirada al interior propio, que desemboca en piezas únicas que satisfacen los gustos más exigentes de la mujer moderna que busca emociones en cada rincón del mundo.

Más de 20 colecciones de trayectoria, de la mano de artesanos dominicanos que elaboran delicadamente cada pieza, garantizan los más altos estándares del mercado. Un mercado que unas veces se ubica en suelo dominicano y otras veces a escala internacional. Las piezas y diseños de Laura pueden ser vistos y adquiridos también en distintas ferias internacionales de turismo, donde sus colecciones llaman la atención de los visitantes. No pasan inadvertidas.

“Laura Tosato Jewelry Collection” es representada por la imagen de una libélula, por todos sus atributos que la identifican con la diseñadora. Estos elementos juntos, con ideas siempre innovadoras, son los que brindan un resultado único, que cada vez llega más lejos en el mundo de las joyas.

Credenciales

Laura Tosato nació en Santo Domingo; es la más pequeña de tres hermanos, hijos de madre dominicana y padre italiano. Sus progenitores “hicieron buena siembra” en cada uno de ellos: “Sembraron en nosotros el amor por el trabajo y nos educaron para no tenerles miedo a los desafíos”, dice la diseñadora.
Desde muy pequeña trabajaba en la tienda familiar de regalos para turistas ubicada en la Zona Colonial, lo que le permitió fortalecer los conocimientos aprendidos en su carrera universitaria de Administración de Empresas.

¿De dónde viene la idea de emprender una marca de joyería dominicana?, se le pregunta a Laura. Parte de su respuesta es esta: “Recuerdo que en mi infancia todos los fines de semana íbamos a Barahona, pueblo natal de mi madre, donde conocí el larimar, piedra única en el mundo que se encuentra solo en esta provincia. Y en los veranos visitábamos Italia, donde mi amor por la joyería fue evidente, rememora.

Y agrega que conoció distintas piezas y diseños que despertaron en ella su creatividad e hicieron que brotara esta carrera vocacional. Desde ese momento imaginaba cada pieza elaborada con el bello larimar de su tierra. Se le puede contactar en el teléfono 809-770-9837, en la dirección calle Francisco Prats Ramírez número 102, Piantini, Distrito Nacional y en las redes sociales.

Es una emprendedora de prueba superada y estar involucrada en las operaciones del negocio familiar la llevó a conocer artesanos de diferentes áreas.

“Junto a ellos empecé a crear diseños inspirados en mis experiencias de vida, creando la confianza de que se podían hacer piezas diferentes y que dependiendo del amor que le pongamos en su elaboración, íbamos a satisfacer a los gustos más exigentes”, le cuenta al periódico elCaribe.

Una mirada anterior

En la conversación surge un elemento que lleva con gran facilidad a conocer una parte de lo que fueron sus inicios. “Lo primero que diseñé fue una libélula con larimar, mi musa… Fue un éxito rotundo en ventas en la tienda de mis padres y eso abrió las puertas a la creación de la marca en el año 2004, que fue Laura Tosato Jewelry Collection”, indica.

Asegura que de ninguna manera negocia el amor que le tiene a su país; un país que representa muy bien en tierras extranjeras. Y una de esas tierras es Alemania, precisamente donde el periódico elCaribe conversó con ella. Acudió allí a exponer su mejor talento, a través de sus joyas, en la Feria ITB-Berlín. Seguramente estará muy dispuesta a regresar allí, pues el espacio en el que exhibió todas sus creaciones concitó la atención de grandes y chicos.

“Me siento identificada con los recursos naturales que mi país me brinda, los artesanos y mi equipo de trabajo, que son más que mi familia. Mi compromiso con el país es demostrarle al mundo que nosotros sí podemos hacer piezas de calidad internacional y enaltecer lo nuestro”, dice. Le gusta y le genera gran satisfacción, que quien utilice sus joyas se vea identificado con ella y se sienta orgulloso de tenerlas.

“Quiero ser la marca dominicana de joyería que toda mujer en el mundo quiera tener, por su originalidad y por la calidad de sus diseños, pero sobre todo por la fuerza que le transmiten sus libélulas”, sigue comentando.

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