Luisa Marisol es cabeza de una familia que regentea el negocio Crianza y Ventas de Peces

Luisa Marisol Abreu ha estado vinculada prácticamente toda su vida al mundo de la agricultura, y su esposo y sus hijos son pescadores.

La dama vio en la piscicultura una oportunidad para emprender y es el camino que ha recorrido por años, con resultados que le motivan a continuar por ese trayecto. Está acostumbrada a trabajar y hacerlo en un área que le fascina y le genera satisfacción.

Su familia, que es muy unida, decidió iniciar el negocio de crianza de peces tilapia gris, pero continúa adicionalmente con la siembra de cacao, cuya cosecha es vendida a compradores que se trasladan desde San Francisco a Bonao para adquirirlo.

La diversificación hacia la piscicultura ha traído grandes bonanzas a la familia, la cual ha reinvertido en el negocio.

En una interesante conversación, Luisa Marisol Abreu no esconde su ilusión y optimismo de que en el negocio le seguirá yendo bien. Y está segura de ello especialmente por los errores superados, que les han conducido a otro nivel.

Uno de esos errores del pasado fue la colocación de 16 mil alevines en un solo pozo, por la falta de conocimiento de ese entonces.

“Lamentablemente tuvimos una gran pérdida pues los peces no crecieron como debían y otros murieron porque no podían respirar”, rememora.

El emprendimiento se denomina Crianza y Venta de Peces y se le puede contactar en los teléfonos 829-217-6666 y 829-526-5806.

Tanto Luisa, como los demás que incursionan en la actividad de crianza, fueron tenaces y no se rindieron; decidieron capacitarse, aprender y comenzar nuevamente. En esta ocasión buscaron información con técnicos expertos y se entrenaron con ellos.

Luego, Luisa Marisol obtuvo un microcrédito y se retomó el proyecto. Ese microcrédito llegó por vía de la Fundación Dominicana de Desarrollo (FDD), una institución con suficiente experiencia para empujar de buena manera un proyecto del tipo descrito, porque ha recorrido un largo camino en el otorgamiento de préstamos y en la capacitación y acompañamiento financiero en el país y cada día robustece sus acciones.

Tiene más de medio siglo de historia, un tiempo en el que se ha puesto de manifiesto el compromiso del empresariado dominicano, y llega actualmente a miles de clientes de microcrédito.

Lo que hace la FDD es una herramienta muy importante, que representa una esperanza para salir de la pobreza.

En ampliación

Con la supervisión de los expertos la pequeña empresa de Marisol y su familia ahora tiene cinco pozos con cantidades de cinco mil a seis mil alevines cada uno. Hicieron los estanques totalmente de cemento, para mejor protección de las tilapias. Ahora, en palabras de Luisa, “los peces van criándose como una bendición”.

Han implementado nuevas tecnologías de producción con el sistema de oxigenación para los pozos y mantienen el flujo de agua, la cual traen del río con una bomba. En definitiva, procuran siempre mantener el agua apropiada para el mejor crecimiento de los peces.

Su clientela crece y se diversifica y va directamente donde ellos. Son vendedores que se surten para revender en otras localidades y pueblos.

Compite con otros productores en la región, pero reconoce que la diferencia de su negocio es que se trata de un modelo familiar. También incluye la parte de pescadería.

Adicional a la crianza, compran otras variedades de pescado y las detallan en su puesto. Proyectan vender a los restaurantes de Santo Domingo y otras ciudades del país.

El empuje estatal

En abril del recién finalizado año 2022, el gobierno dominicano anunció un plan de inversión de unos 250 millones de pesos para el apoyo al desarrollo de esta industria, vía la firma de un acuerdo entre los directores del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) y del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Idiaf), lo que reafirma que doña Luisa Marisol y su familia, decidieron invertir en un negocio que tiene futuro.

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