Busca ampliar crédito, reducir costos de construcción y atraer inversión privada ante déficit habitacional de RD
El Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed) ha colocado en el centro de su agenda económica la movilización de recursos y la creación de incentivos para dinamizar la construcción de viviendas de bajo costo.
Se trata de un enfoque importante, si se parte del momento que vive el mundo, cargado y marcado por presiones externas sobre insumos, restricciones de financiamiento y una demanda habitacional creciente en la República Dominicana a la que debe responderse.
A noventa días o tres meses de haber asumido el cargo, el ministro de la Vivienda, Víctor -Ito- Bisonó ha orientado su gestión hacia la articulación de un esquema que combine facilidades estatales, crédito más accesible y mayor participación del sector privado, como vía para ampliar la oferta de viviendas económicas y reducir el impacto del costo sobre los adquirientes. En ese sentido, el funcionario plantea un cambio de enfoque respecto a modelos del pasado, en el que la política habitacional ya no se apoya en la construcción directa de viviendas por parte del Estado, sino en un sistema de apoyo que permita activar la inversión privada bajo condiciones más favorables.
“La época de hacer aquellas urbanizaciones que hacía el entonces presidente Joaquín Balaguer y que regalaba las casas, eso no se puede. Lo que hay es una política de apoyo y por eso existe el Bono de Vivienda Feliz y el Bono de ITBIS y a veces existe el Bono del Ministerio de la Mujer, que se lo dan a mujeres que son cabeza de familia o que son madres solteras o que tienen algún hijo con alguna condición especial. Hay por ejemplo proyectos con la Policía, que le da otro bono en base a sus ahorros, o con el Ministerio de Educación que estamos viendo algo con los profesores. Hay que impulsar a que el sector privado desarrolle esa vivienda que está por debajo de los 3.5 millones de pesos, que es lo que hoy día cuesta una vivienda económica. y si tú le das le das el bono que son algunos 900 mil y le das alguna otra condición estamos hablando que lo compran por la mitad”, explicó Bisonó en la conversación.
Ese esquema, basado en apoyos combinados, del que habló con soltura y detalles el ministro, apunta a reducir el precio efectivo de adquisición, lo que a su vez permite ampliar la base de demandantes y acelerar la colocación de proyectos habitacionales.
En la Entrevista Especial de elCaribe y CDN, Victor Bisonó dejó claro que más allá de incentivar, uno de los principales desafíos identificados por el Mivhed es el acceso al financiamiento en condiciones adecuadas o blandas. Informó que se han iniciado gestiones con actores clave del sistema financiero para identificar fuentes de recursos que puedan canalizarse hacia la vivienda económica.
Puntualmente, el ministerio ha sostenido encuentros con la Superintendencia de Bancos (SB) y la de Pensiones (Sipen), con el objetivo de explorar posibles nichos de liquidez que permitan ampliar la cartera de crédito hacia este segmento. La intención es que, además del respaldo estatal, exista una mayor participación de la banca privada.
Actualmente, el Banco de Reservas de República Dominicana juega un rol central como entidad que dispone de una masa monetaria con tasas preferenciales, situadas en torno al 8% para proyectos vinculados a este nicho. Sin embargo, la estrategia apunta a que otras entidades financieras se sumen. Algo así como que “todos aportemos a la causa”.
El siguiente paso, según explicó el ministro, será llevar esta discusión al Banco Central de la República Dominicana (BCRD), en su condición de rector del sistema monetario, para evaluar la posibilidad de destinar recursos de mayor plazo y con tasas más estables al financiamiento de viviendas económicas.
Un dato que ha llamado la atención dentro de ese proceso es el comportamiento de pago de los adquirientes en este segmento. De acuerdo con información levantada en entidades financieras dominicanas, aunque los créditos pueden estructurarse a 30 años, los beneficiarios de menores ingresos tienden a saldar sus deudas en un plazo promedio de siete años, con bajos niveles de incumplimiento. Son buena paga.
Desde el punto de vista de Víctor Bisonó, ese patrón observado envía una señal positiva al mercado, al reducir la percepción de riesgo y abrir espacio para que inversionistas institucionales y fondos privados consideren la vivienda económica como un nicho atractivo.
Condiciones para atraer inversión
La estrategia del Mivhed no se limita al financiamiento e incluye la generación de condiciones que permitan a los desarrolladores operar con mayor certidumbre y menores costos. Así las cosas, Bisonó enfatizó la necesidad de establecer reglas claras y procesos más ágiles, de manera que el sector privado identifique la vivienda económica como un segmento rentable y sostenible en el tiempo.
El objetivo es lograr una combinación en la que el Estado reduzca barreras, el sistema financiero provea liquidez en condiciones adecuadas y los desarrolladores incrementen la oferta, generando un círculo de crecimiento en torno al sector construcción. Suele pasar así, que cuando la construcción se dinamiza, arrastra positivamente a otros sectores o actividades en torno a ella, como son el comercio y la mano de obra.
Se monitorea el cemento, el acero y el tema costos
Bisonó tiene claro el momento que vive el mundo, convulso y de gran incertidumbre en los mercados, por situaciones como el conflicto bélico entre Estados Unidos, Irán e Israel, que suelen complicar la cuestión del transporte de materias primas y el costo de insumos básicos. El Mivhed participa en una mesa de trabajo junto a actores del sector construcción para monitorear la evolución de precios en materiales como acero, cemento y tuberías, así como para anticipar posibles impactos en la estructura de costos.
La respuesta institucional ha sido promover acuerdos directos con industrias clave. En el caso del cemento, por ejemplo, se ha establecido un esquema mediante el cual los desarrolladores de viviendas económicas pueden acceder a precios de fábrica, eliminando intermediarios y reduciendo costos.
La lógica es mantener la actividad económica en movimiento.
