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El exadministrador de la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC), Jaime Aristy Escuder, aseguró que informaciones publicadas sobre una alegada auditoría a la obra son falsas y dijo que se trata de una auditoría que no se ajusta a los principios de buenas prácticas.

Desde su punto de vista, cuando se realiza una auditoría lo primero que debe hacerse es sentarse con el auditado, con la entidad a la que se audita, para verificar si lo que se está interpretando es correcto o no. Y eso no se ha hecho.

A Jaime Aristy le resulta extraño que una empresa con la experiencia y reputación de Sargent & Lundy no haya discutido esos resultados o hallazgos preliminares con el consorcio constructor o con el equipo técnico de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), específicamente con la unidad técnica, ni con Stanley Consultants, que son los elementos de la CDEEE que conforman la contraparte del consorcio constructor.

“Y al no sentarse, obviamente llegan a conclusiones erradas”, apuntó, en entrevista en Despierta con CDN, canal 37.
Indicó que en esa auditoría faltó mucho por decir. “En primer lugar, que desde mayo de 2020 las dos unidades de Punta Catalina suplen la mayor cantidad de energía eléctrica que se consume mensualmente en el país. Ese aporte de la central es del 30 y el 35 % del total de la energía”, según los datos ofrecidos en el diálogo. “Hay que decir la parte que ellos -los auditores- no señalan. Y que Punta Catalina, la principal fuente de electricidad del país, está operando de una forma estable a pesar del mal mantenimiento. Eso es lo que ellos debieron haber reconocido y establecido, porque desde agosto del año 2020 no está siendo aplicado un buen programa de operación y mantenimiento de la Central Termoeléctrica Punta Catalina”, explicó.

Sobre el tema de los pilotes del muelle de descarga (de lo que se publicó una foto dando cuenta de su oxidación), Aristy Escuder dijo que cualquier ingeniero que conoce de obras marítimas sabe que son de concreto armado con una cobertura adicional externa de acero, para dar mayor protección y vida útil a la obra.
Ese espesor de acero que refiere es compatible con la vida útil de la obra y con la tasa de corrosión de ese metal. “Se calcula el acero, en términos del espesor, tomando en cuenta la vida útil, y en función de eso se elige el espesor que debe tener esa cobertura adicional para proteger el concreto armado (…)”, explicó.

Dejó claro que el pilote lleva una parte fuera del mar que tiene un proceso de oxidación, mientras la parte de adentro no se oxida.
Criticó que la empresa que realizó la auditoría no solicitara estudios existentes sobre ese tema, hechos por empresas internacionales que trabajan con rigurosidad y toman en cuenta la tasa de oxidación. “La cobertura puede ser de cincuenta o sesenta años”, expuso.

En otro momento de la conversación, Aristy Escuder dijo que Sargent & Lundy, a pesar de tener un contrato de auditoría de dos millones de dólares, se limitó a ver solo los documentos que le suministró la actual administración de la CTPC.

Expresó que si la firma hubiese hecho su tarea, se habría percatado de que la correa transportadora de carbón funciona bien, siempre y cuando reciba un mantenimiento adecuado.
“Además, hubiese podido verificar que la operatividad de la planta nunca ha sido afectada por el trabajo de esa correa”, indicó.

“Si hacen dos millones de dólares, yo pienso que por lo menos debieron haberse sentado para hacer una buena auditoría”, expresó Jaime Aristy Escuder, economista de profesión.

“La correa es muy larga, tiene alrededor de tres kilómetros, y tres kilómetros de vuelta. Es la correa donde tú colocas el carbón y lo llevas finalmente hasta los molinos. A esa correa hay que darle mantenimiento y -de hecho- en el informe que yo entregué en 2020 se establecía claramente que tenían que concluir un proceso de contratación de mantenimiento con la firma constructora de ese sistema de transporte -ONT-Bedeschi-, que es una firma italiana”, expuso.

“Incluso hablé con Bedeschi y teníamos todo preparado para que se le pudiera dar mantenimiento a toda esa correa. “Hay que ver si desde que nosotros salimos, en agosto de 2020, se le ha dado un mantenimiento adecuado o no”, agregó.

Un punto que ha debido establecerse, dice, es que la planta está funcionando. Critica, además, que la empresa auditora no se reuniera con nadie. Esto es, ni con la CDEEE, ni con el constructor, ni con el pasado administrador, que es él (Aristy Escuder).

“Sargent & Lundy debió sentarse con nosotros”

“Lo que se ha hecho no es una auditoría… no cumple con los principios de buena práctica de auditoría. Puedo traer aquí cualquier profesor de auditoría y preguntarle. En toda auditoría lo primero que hay que hacer es sentarse con el auditado y verificar si lo que estoy interpretando es correcto o no. Una cosa es una auditoría y otra es un reporte técnico”, argumentó.

Respondiendo a otra pregunta de los periodistas, aseguró que hay la intención de las actuales autoridades de hacer daño con el tema Punta Catalina.

“Sargent & Lundy lo que debió haber hecho fue sentarse con nosotros, le dábamos toda esta información (que yo publiqué en Listín Diario). Ellos podían o no estar de acuerdo con esa información, pero ponían las dos versiones”, sostuvo el ex administrador de la CTPC.

Dijo que la termoeléctrica, ubicada en la provincia Peravia, es la joya del sector eléctrico y el principal activo del sector público y el pueblo dominicano. “Genera 250 millones de dólares de beneficios al año y es algo extraordinario. Es una súper planta y si tú la operas bien te puedes olvidar de que tiene una vida útil de 40 años. Eso puede ser una obra de 70 años”, planteó.

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