La tecnificación agrícola toma impulso en la cuenca baja del Yaque del Norte

Agricultura incorpora 105 millones de pesos en equipos vitales para el arroz

La modernización agrícola que se impulsa en la cuenca baja del río Yaque del Norte dio un paso decisivo con la incorporación de maquinarias especializadas destinadas a transformar la manera en que se siembra, fertiliza, riega y cosecha el arroz en esa zona. La iniciativa, sustentada en el Proyecto de Agricultura Resiliente que se ejecuta con apoyo del Banco Mundial y la FAO, marca el inicio de una fase de tecnificación que abarcará 52 mil tareas en su primera etapa, validada por 864 productores, y cuya proyección incluye toda la cuenca, equivalente a 243 mil tareas de arroz (17% de la producción nacional).

La actividad en la que se mostraron los equipos, realizada en horas de la mañana en la sede del Ministerio de Agricultura, reunió al presidente Luis Abinader y a representantes de las instituciones vinculadas al programa. Este componente inicial, que también beneficiará a productores de Mao, Esperanza, Laguna Salada, Las Matas de Santa Cruz, Castañuelas, Villa Vásquez, Montecristi y Guayubín, en la Linea Noroeste, introduce equipos que permitirán avanzar hacia un modelo de riego más eficiente, reducción de costos de producción y sustitución gradual de mano de obra extranjera, una meta reiterada por el mandatario.

Abinader destacó que el proceso de reducción de la dependencia de mano de obra extranjera será progresivo, pero esencial para fortalecer el campo. En respuesta, al término del evento, a una pregunta sobre si estos equipos contribuirán a ese objetivo, sostuvo que sí, “de manera gradual, y eso es importante”.

El ojo puesto en la eficiencia

El ministro de Agricultura, Limber Cruz, a quien correspondió ofrecer los detalles (decir para qué sirve y para qué se usará cada aparato adquirido) afirmó que el país ya opera bajo estándares propios de la agricultura del futuro, apoyado en un esquema de cuatro componentes coordinados con el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), el Inapa y el Ministerio de Medio Ambiente. Esa coordinación a la que se refiere el ministro ha permitido un manejo más riguroso de las cuencas, la canalización de los riegos y un uso responsable del agua, elemento clave en un contexto de variabilidad climática.

Según explicó Cruz, el programa permitirá avanzar hacia la meta de duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) al año 2036 y contribuir a reducir el índice de hambre a 2.5, condición requerida para salir del mapa mundial del hambre.

El conjunto de maquinarias incorporadas supera los RD$100 millones en inversión (105 millones concretamente) y responde a necesidades específicas del cultivo de arroz en la zona. Entre las maquinarias figuran ocho sembradoras de 20 hileras para labranza cero, diseñadas para depositar semillas y fertilizante con precisión, lo que facilita siembras directas y reduce el número de pasadas en el terreno. Su función central es optimizar la distribución del grano y ajustar la profundidad de siembra para un crecimiento más uniforme.

El programa también integra cuatro tractores articulados (les llaman “chupacabras”), equipados con GPS y piloto automático. Estos permiten fumigar, fertilizar, trazar líneas paralelas sin duplicación y aplicar semillas o fertilizantes de forma homogénea. Su uso representa un salto en la precisión de las labores agrícolas y reduce significativamente el tiempo que antes requerían esas operaciones.

Se suman seis tractores agrícolas climatizados, fundamentales para múltiples labores: micronivelación de suelos, construcción de microdrenajes, siembra, fertilización, segado, alineado y empaque de forraje. Esta versatilidad los convierte en equipos centrales dentro del proceso de mecanización y alivian tareas históricamente realizadas de forma manual.

También fueron entregados dos mureadores compactadores, cuya tarea es formar muros de baja altura que ayudan a controlar el agua dentro de las parcelas, al mismo tiempo que permiten sembrar el terreno completo y facilitan la circulación de las cosechadoras. Su uso es clave para mantener un nivel adecuado de humedad y mejorar los tiempos de riego.

En el acondicionamiento de suelos se destacan dos niveladoras multiláminas, capaces de realizar labranza mínima y nivelación en una sola operación. Esto mejora el desplazamiento de las maquinarias y permite un riego más uniforme, reduciendo desperdicios de agua.

Como parte del manejo de rastrojos (restos vegetales) y forraje, el proyecto incluye cuatro empacadoras de paja de arroz, cuatro alineadores encargados de organizar el material antes del empaque y cuatro segadoras (cortadoras agrícolas) que permiten controlar la maleza y preparar el terreno luego de la cosecha. Estos equipos ayudan a aprovechar la paja como recurso forrajero para ganaderos en zonas áridas, al tiempo que contribuyen a mitigar los efectos de la sequía.

El área de drenaje y manejo de humedad será atendida con dos zanjeadoras para suelos húmedos, diseñadas para crear canales estrechos sin afectar la nivelación de las parcelas. Su aporte permite mejorar la circulación del agua y facilita las operaciones de siembra y cosecha.

Para el monitoreo hídrico fueron incorporados 12 medidores de flujo con lectura remota y energía solar, dispositivos clave para comparar el consumo de agua bajo el modelo convencional y el esquema tecnificado. Permitirán registrar entradas y drenajes, ajustar el uso de agua y documentar los impactos del nuevo sistema, que aspira a reducir hasta un 25% del consumo.

Un modelo piloto que se expandirá

La finca experimental de Bioarroz en Palo Verde, Montecristi, será el punto de validación durante los próximos tres años. Allí se probará el modelo de agricultura resiliente que, además del manejo eficiente del agua, busca evitar la emisión de metano al no incorporar los residuos de cosecha al suelo, una práctica ya aplicada por países líderes en la producción arrocera.

El proceso contempla cero labranza, fumigación y fertilización mecanizadas, manejo de rastrojos y empaque de pajas. Con esta entrega, el Gobierno avanza en el compromiso asumido de acelerar la tecnificación agrícola, que integra tecnología usada por países de mayor competitividad y proyecta su aplicación futura hacia la cuenca del río Yuna.

Al acto de ayer asistieron el ministro Administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista; el administrador del Banco Agrícola, Fernando Durán; el director del Indrhi, Olmedo Caba; la representante del Banco Mundial, Carolina Rendón; y el representante de la FAO en el país, Rodrigo Castañeda, entre otros.

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